GLORIA CABRERA
Concilio estas líneas escritas como un deber, ya no solo desde mi condición de concejala del M.I. Ayuntamiento de Telde y en otra etapa haber desempeñado la responsabilidad de Servicios Sociales, Participación Ciudadana y Políticas de Igualdad, áreas de máxima cercanía a la vida social de Telde, o también desde mi predisposición dentro del proyecto político de Coalición Canaria en el municipio y Gran Canaria como miembro de sus Ejecutivas.
Hoy me posiciono como algo más, por mi labor desinteresada y siempre constante en los colectivos sociales de esta ciudad, la cual conozco desde su época dorada que significó el cambio y la construcción de la que fuera referente para Canarias en materia de movimiento asociativo y comunitario.
Hablo, por tanto, de una participación social real y justa más allá de cualquier ideología política en la que muchas veces la sentimos aliada y cercana al trabajo de los que nos llamamos “servidores” de nuestros pueblos y barrios, de la cultura, del deporte, de nuestras manifestaciones festivas o simplemente de nuestra comunidad, parroquias o familias.
Me quito mi cargo institucional para apoyar a todo aquel que viene a la participación ciudadana a colaborar por y para sus vecinas y vecinos, pero también y no menos importante, para entrelazar la colaboración entre asociaciones y colectivos porque como bien dice el dicho “en la unión está la fuerza” y hubo un Telde no muy lejano que estuvo unido siempre en pro del bien comunitario.
En una sociedad como la nuestra auspiciada por las nuevas formas de vivir y alejada cada vez más de esos a los que llamo “servidores”, donde nos cuesta mantener las estructuras que generaron el cambio y fortalecieron el tejido asociativo de la ciudad de Telde y donde los jóvenes cada vez más se alejan para caer en la individualidad y despreocupación por lo que le rodea, o simplemente donde vemos barrios que sufren sus dificultades por mantener un espacio donde ejercer sus actividades socio-comunitarias, sus fiestas, su lucha reivindicativa. Ahí donde la desilusión está presente, existen todavía brotes que están dispuestos a luchar por ese “servicio a lo común”, por esa participación ciudadana activa y colaborativa entre asociaciones. Ahora pregunto, ¿Por qué le ponemos barrera?
No podemos juzgar a quien viene con ganas de luchar. A esa sabia nueva que siente la necesidad de hacer crecer su pueblo, su barrio, su ciudad. Que está dispuesto a la colaboración y que más allá de cualquier condición social, política, religiosa o actividad que ejerza, tiene claro que en lo comunitario y en la participación ciudadana se viene neutro y con una idea clara: “el servicio”.
No podemos posicionar nuestra experiencia por encima de la juventud activa porque igual cometemos el error de caer en la osadía de pensar que “nosotros” sabemos más cuando igual sabemos lo mismo, incluso desconocemos que dentro de la fresca juventud ya existe arduas experiencias.
Hacemos daño a la opinión pública. A la imagen de los que de forma desinteresada recogerán la senda de la participación ciudadana y seguirán abriendo espacios para que las vecinas y vecinos de Telde sigan luchando por sus derechos y encuentren procesos de reivindicación y construcción comunitaria. Porqué hablamos de politización de los colectivos cuando, me pongo como ejemplo y quien me conoce lo sabe, jamás he cerrado las puertas a cualquier ideología desde mi humilde predisposición como presidenta de un colectivo de Telde.
Esto es una reflexión primero a los partidos políticos, muchas veces abanderados de una participación ciudadana que jamás ha sentido en sus carnes, así como también a los medios de comunicación para que crezcamos juntos desde los procesos comunitarios y la colaboración activa entre colectivos y por supuesto, a toda la ciudadanía teldense para que se embriague del “arte de servir”, el voluntariado y lo que significa contribuir para crear tu barrio, tu ciudad y tu entorno.
Luchemos por una participación ciudadana justa y real, sin mirar prismas y obstaculizando la predisposición de muchas personas que vienen con ganas de “servir” porque igual así, Telde seguirá siendo lo que siempre fue: una ciudad amable, humilde y donde la voz de todos creará el Telde que necesita su gente.
Gloria Cabrera Calderín es segunda Teniente de Alcaldía y concejala de Urbanismo, Patrimonio y Playas del Ayuntamiento de Telde. Es miembro de las ejecutivas local e insular de Coalición Canaria y presidenta de la Asociación de Vecinos Bentagache de El Calero Bajo.


























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