TELDEACTUALIDAD
Telde.- El concejal socialista Gregorio Viera relata la conversación mantenida con un anciano en la plaza de San Juan en su último comentario semanal radiofónico en Radio Faycán, bajo el epígrafe La Pluma del Faycán.
La Pluma del Faycán
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia
Buenas tardes a todas y todos. Gracias por compartir una tarde más un comentario con otra visión, otros ojos, otra pluma. Hoy “Cualquier parecido con la realidad en pura coincidencia”.
Tarde de verano en la plaza de San Juan, un crio corretea detrás de una pelota mientras un anciano a pocos metros va musitando “miserables, “son unos miserables. Suenan las en punto en la Iglesia, son las cuatro de la tarde.
El anciano, mientras el reloj de la iglesia dan las cuatro campanadas, sigue con su verborrea, “miserables, son unos miserables”, cuando me paro en la esquina al amparo de una sombra prolongada de la torre de la iglesia se para ante mi y con ademan enfadado me dice, son todo mentiras, lo que dicen de mi son todo mentiras, sin saber a ciencia cierta a lo que se refería le miro buscando un atisbo de complicidad que me indique al menos su desesperación, pero mi gozo en un pozo, sigue hablando a trompicones, con cierta tosquedad en su voz.
Este buen hombre, nada me hace pensar lo contrario, de repente se sienta en el bordillo y con tono algo menos cansado y enfadado me dice “esta ciudad está llena de gente mal parida, gente a la que les presté dinero, porque no tenía donde caerse muerta, gente que vendían su alma al político de turno y les hacían el trabajo sucio. Esta misma gente que escribe para otros, que les hacía los favores que fueran necesarios con tal de que se les tuviera en cuenta. Que se traicionan entre si, porque sabe usted, Roma no paga traidores”.
“Fascistas escondidos”, prosiguió, “en pieles de gente decente, pero que por las esquinas me los voy encontrando, ladrones, abusadores, usurpadores de lo público. Llevo más de 40 años por esta plaza y bajo las sombras de estos árboles, he visto sobres que compraban y vendían voluntades, hoy en día quieren comprar los silencios. Sin embargo a mi me invitan a su cuchitril a que radie lo que sé, lo que he oído, visto y sobre todo lo que guardo en mi memoria sobre sus vidas, sus malas vidas, sobre su indecencia y estos personajes de los que les hablo, siguen paseándose por esta ciudad”.
Corre una brisa de aire fresco que se agradece en esta tarde tan calurosa, el anciano prosigue después de una breve pausa, sabe, ahora enlatan sus difamaciones, desde un lugar que pagamos la ciudad, se aprovechan de la ciudad y cual delincuentes quieren que esta ciudad se arrastre a sus pies, pero sabe, a mi no me compran, pueden nombrar a héroes o villanos a su imagen y semejanza, mírelos y verá que son fieles retratos de sus más bajos instintos.
De repente el anciano se levanta camina unos pasos y girando sobre ellos me dice “sabe cualquier parecido con la realidad en pura coincidencia”.
Con la Pluma del Faycán.



























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