TELDEACTUALIDAD
Telde.- El Ayuntamiento de Telde se someterá a un proceso de mediación judicial para intentar resolver el litigio con la empresa constructora del inacabado y faraónico Palacio de la Cultura de Arnao. La UTE que llevó a cabo las obras reclama a la Institución municipal cerca de 300.000 euros en concepto de daños y perjuicios por la paralización del proyecto.
La vía de la mediación parece haberse convertido en una vía de escape para muchos de los copiosos y complejos frentes judiciales que tiene abierto el Ayuntamiento de Telde. Después de estrenarla para intentar desatascar sin éxito el embrollo judicial de las parcelas de La Mareta, la Institución municipal recurrirá de nuevo a ella, a instancias de los Tribunales, esta vez a cuenta del Palacio de la Cultura de Arnao.
Y es que la UTE Auditorio Arnao interpuso un pleito hace unos años por el que reclamaba 299.807 euros (más IGIC) en concepto de los daños y perjuicios derivados de la paralización de la 3º fase de esta inversión. Pretensión desestimada en su día por la Justicia pero que ahora ha vuelto en forma de procedimiento ordinario al Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Las Palmas por la tramitación de un modificado del proyecto de esta obra.
Así las cosas, la Junta de Gobierno Local acordó este viernes, en sesión extraordinaria y urgente, acogerse a este proceso de mediación. Una propuesta elevada desde el departamento de la Asesoría Jurídica que dirige el edil Alejandro Ramos.
Una mole estéril de 14 millones de euros
El inconcluso Palacio de la Cultura es uno de los tres grandes espacios que -junto a los multicines y al parquin subterráneo– conforman el que se suponía que iba a ser uno de los sectores más prometedores para el desarrollo de Telde, hoy defenestrado y bautizado como la
zona cero de Arnao.
Este amasijo de hierros y hormigón fue diseñado en tiempos en los que el exalcalde nacionalista Francisco Santiago regía los designios de la ciudad, a finales de los 90. El Palacio, que aspiraba a convertirse en uno de los recintos culturales de mayor resplandor del Archipiélago, ya ha costado a las arcas públicas 14 millones de euros. Y eso sin terminar, porque algunas fuentes sostienen que para que este anfiteatro pueda algún día abrir sus puertas es necesario invertir otros 20 millones de euros.
La primera piedra se puso el 1 de marzo del 2000. Entonces se cifró su coste en 9,6 millones de euros. Todo marchaba según lo previsto hasta 2003, cuando entraron a gobernar el PP y Ciuca y apostaron por reconvertirlo en oficinas municipales. Se montó tal lío que desistieron de sus intenciones, pero dejaron medio parado el edificio. Cuando volvió Francisco Santiago ya había pasado la época de vacas gordas y se paraliza definitivamente su construcción. Más recientemente, con el Ejecutivo que en el anterior mandato presidía Carmen Castellano, se anuncia un concurso internacional de ideas. Pero lo cierto es que sigue inacabado, cerrado a cal y canto y sin uso alguno.
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