En un contexto nacional en el cual el estado de alarma ha puesto de manifiesto lo mejor y lo peor de nuestra sociedad, preocupa la manipulación y tergiversación de muchos medios de comunicación audiovisual y también los sustentados en otras maneras de informar (radio, prensa escrita y digital, redes sociales u otros medios de comunicación masiva).
Si bien los medios de comunicación privados pueden estar marcados por líneas editoriales ideológicas o simplemente económicas (aquellos que los sustentan), hay quien utiliza la intoxicación y el hartazgo que conllevan las amplias limitaciones de movilidad (propias de un estado de alerta) para lanzar sus proclamas interesadas, propagándolas por medios de comunicación afines.
El problema surge cuando el medio de comunicación se presta a dejar el periodismo de calidad, veraz e independiente, y enfoca sus titulares y opiniones para favorecer o arremeter contra intereses particulares y alejados de la neutralidad necesarias que a un profesional en cualquier sector se le exige, caiga quien caiga. El periodismo de calidad en nuestro país, es un bien más bien escaso, y muchos priorizan el share o las cuotas de audiencia a parámetros de pluralidad e independencia profesional.
Para muestra un botón, en redes sociales de nuestro país se publican unas declaraciones en un video de finales del año 2017 de un periodista-presentador (JJVM) de una cadena televisiva nacional, en las que realiza una serie de declaraciones (entre risas de algunos de sus colaboradores) en las cuales dice lo siguiente: “Hay mensajes por Instagram de gente maravillosa, cariñosísima, pero estoy alarmado y asustado por la cantidad de gente anciana, señoras y señores muy viejos que me escriben insultándome.
Y yo pienso: estos señores que están a punto de palmarla, de encontrarse con Dios o con San Pedro, no se podrían dedicar a sembrar la paz y el amor antes de que les lleven al camposanto". Sin menoscabo que las declaraciones son deleznables y representan un insulto a aquellos conciudadanos de nuestro país que lucharon por el estado del bienestar y la democracia, que levantaron un país para las siguientes generaciones (y que no le han supuesto a dicho periodista ni siquiera la reprobación en 2017 de sus jefes), no es menos cierto que hay quién falsea las fechas y las ubica en abril de este año. Un claro ejemplo de manipulación en las fechas, que no en el contenido.
A todas estas, como ciudadano, seguiré informándome y sacando información veraz de aquellos medios de comunicación que presenten un código ético acorde a la integridad, veracidad y profesionalidad propias de cualquier otro profesional de cualquier otro sector. La ética y la incorruptibilidad son valores inquebrantables que se deben de esperar siempre de aquellos que debieran transmitir un mensaje veraz y sin cortapisas, que influyen en sus audiencias con las corrientes de opinión que tienen y deben estar libres de influencias de cualquier tipo.
Carlos Gustavo Rivero Quintana es ciudadano de Telde.


























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