Baudrillard estaba equivocado, cuando afirmó: «la única salida es la muerte». Morir es un verbo necesario, ya lo sabemos todo. Uno no puede vivir con la angustia heideggeriana, en la que el final está en la muerte.
Hay que pasar de la muerte y de la angustia, siempre que las circunstancias lo permitan. El futuro está en el presente, y en la esperanza de los sueños.
Si viene la muerte, que venga de improviso- ojalá-. Mientras seguiré estudiando, leyendo, nadando, escribiendo, riendo, bailando, llorando; practicando todos los verbos del mundo porque de un verbo se creó el mundo: «Fiat lux».
La realidad no viene de un Fiat 500 que se golpeó contra el Big Bang, o por orden de santa Esperanza Aguirre- persona muy simpática para mí, no es ironía-.
La vida es. Un «es» dinámico que no se tiene que rendir, jamás. Debe morir, como dice la canción, como la estatua de la libertad: con la frente en alto y la llama que ilumina New York.
Sikabi Cohen es estudiante de Derecho en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

























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