No hay niebla más densa que la de la incertidumbre, ni frio más mortal que el de la ingratitud. (Libro "El Tercer Rey" de Pedro Miguel Lamet, dedicado a la figura del Cardenal Cisneros en la época de los Reyes Católicos y Carlos I). Niebla. Incertidumbre. Equilibrio.
Hasta hace pocas semanas, los economistas más pesimistas decían que estábamos en recesión económica, pero aún afirmaban que España crecería más que el resto de países de la Union Europea (UE), un poco menos del 2% de incremento en 2020, de nuestra riqueza nacional o Producto Interior Bruto (PIB).
Todo eso se ha venido abajo en pocos días: un virus maligno y traidor, inicialmente con ojos achinados, pero ahora bien abiertos, nos consume, nos aterroriza, nos come.
¿Cómo vamos a superar esto?. Niebla. Incertidumbre.
En estas líneas y en futuros artículos que me he propuesto escribir aprovechando este obligado confinamiento, solo pretendo trasladar reflexiones personales, sin más intención que intentar, modestamente, a los que me lean, alguna dosis de equilibrio mental que procuro para mi mismo, y al mismo tiempo alguna consideración política que creo necesaria, sabiendo que en esta crisis que padecemos, los fallos, los errores, serán unánime o al menos mayoritariamente calificados de políticos.
Pero para empezar, hoy, solo traslado un decálogo de mandamientos que se me ha ocurrido que pueden ser de obligado cumplimiento, siempre, pero de manera especial en estos días de zozobra.
Primero.- Cumplir totalmente las obligaciones e instrucciones de confinamiento responsable para mitigar el contagio.
Segundo.- Reservar nuestra rabia y nuestra crítica más que justificada para pasado mañana, pues tiempo habrá de exigir responsabilidades.
Tercero.- Tener paciencia absoluta con quienes convivimos, para que ellos la tengan con nosotros.
Cuarto.- Hacer ejercicio físico adecuada y proporcionado a la edad y circunstancias de cada uno.
Quinto.- Leer los libros que siempre dejamos para más adelante.
Sexto.- Oír música (la que cada uno le guste).
Séptimo.- Comer adecuadamente, en lo posible, frutas y verduras y sobre todo productos locales.
Octavo.- Cuidar y recordar a nuestros mayores y reconocer todo lo que han hecho y hacen por nosotros.
Noveno.- Agradecer con aplausos u oraciones, y de todo corazón, el trabajo del personal sanitario, cuidadores de mayores o personas dependientes, menores no acompañados, trabajadores de farmacias, de transporte, de mercados y supermercados, de limpieza, funcionarios de prisiones, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Ejército, Policía Local, Protección Civil, trabajadores de servicios esenciales, como agua y electricidad, controladores aéreos, y así un larguísimo etcétera, que incluye al personal portuario de carga y descarga, aprovisionamiento de buques, y tantos héroes anónimos que mantienen día a día a este sociedad en pie.
Décimo.- Proponernos ser mejores en el futuro, cuando todo esto pase, haciendo bien cada uno su trabajo y su cometido, para así recuperarnos lo antes posible.
Continuará...
José Miguel Bravo de Laguna Bermúdez es presidente de Unidos por Gran Canaria y consejero y portavoz en el Cabildo Insular de Gran Canaria.

























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