Estos días han sido testigo de mi pasión por Camarón. Ha sido mi Prozac, mi Platón, mi ventana de huida a esta realidad necesaria de confinamiento- o autosecuestro- por el bien de todos y de uno mismo. Camarón es lo que necesitamos: paciencia, poderío y creatividad.
Vamos, que no hay que aburrirse en estos tiempos donde tenemos todas las horas del reloj muertas- o medio muertas-. La música nos salva de cualquier situación, nos salva de ese gran enemigo que nos enfrenta al aburrimiento.
Esta situación es como un compás flamenco interpretado a primera hora de la mañana. ¿Primera hora de la mañana?, se ríe Paquera de Jérez mientras pregunta a sabiendas que media España ha aprovechado para recuperar horas y siglos de sueño. Quédate en casita escuchando a Camarón, a Selena con su “Como la flor”, a Bach o a Falete.
Lo importante es tomarse con templanza esta tormenta, donde el gran enemigo pierde la batalla cuando eres honesto contigo mismo. Camarón, ¡óle tu potro de rabia y miel que me endulza estos días que parecen milenios!
Sikabi Cohen es estudiante de Derecho en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

























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