Amigos-as, este Domingo, día 17 de Noviembre, el papa Francisco nos invita recordar a las personas que nada tienen para vivir ofreciéndonos el lema: “La esperanza de los Pobres nunca se frustrará». El papa desea que esta 3º jornada llegue al corazón de los más pobres “devolviéndoles la esperanza perdida a causa de la injusticia, del sufrimiento y de la precariedad de la vida…
sabiendo sonreír y escuchar”. El nos anima a dejar de lado las estadísticas ya que los pobres no son números a los que se pueda recurrir para alardear obras y proyectos. Ellos son personas a las que hay que ir a encontrar que viven solas a las que se puede invitar a entrar en casa para compartir una comida con una palabra amistosa.
Amigos lectores-as, todos los días nos encontramos con familias que se ven obligadas a abandonar su tierra para buscar formas de subsistencia en otros lugares; también nos encontramos huérfanos que han perdido a sus padres o que han sido separados violentamente de ellos a causa de una brutal explotación; así mismo nos encontramos jóvenes en busca de una realización profesional a los que se les impide el acceso al trabajo a causa de políticas económicas miopes; nos encontramos víctimas de tantas formas de violencia, desde la prostitución hasta las drogas, y personas humilladas en lo más profundo de su ser.
¿Cómo olvidar a los millones de inmigrantes víctimas de tantos intereses ocultos, tan a menudo instrumentalizados con fines políticos, a los que se les niega la solidaridad y la igualdad? ¿No hemos visto con frecuencia a pobres buscando en los vertederos recogiendo algo para comer o vestirse? Cualquier posibilidad que se les ofrezca se convierte en un rayo de luz.
Amigos-as, el compromiso de los cristianos, con ocasión de esta Jornada Mundial, no consiste sólo en iniciativas de asistencia, sino que cada uno está llamado a saber escuchar a toda persona que se encuentra en dificultad ofreciéndole Esperanza.
Meditemos con calma lo que dice S. Mateo en su capítulo 25, 35-40:”Vengan a tomar posesión del Reino preparado para vosotros…porque tuve hambre y Uds. me dieron de comer”.
¡Amigos lectores-as, les deseo que disfruten de un feliz Domingo!
Francisco Martel es sacerdote y párroco.

























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