¿Conocen el cuento de “El traje nuevo del Emperador Rey”? ¿Bonito verdad? Increíble, bueno, para eso es un cuento, los cuentos son así. Pues, aunque parezca increíble, ese cuento se está cumpliendo en la realidad con sorprendente precisión en el caso actual del calentamiento global tan cacareado.
¿Quién sería el Rey del cuento? En este caso, la población mundial. ¿Quiénes serían los timadores que se hacen pasar por sastres? La ONU, el gobierno mundial y sus científicos del IPCC. ¿Cuál es el traje que solo puede ver la gente inteligente? La explicación de que el CO2 crea el cambio climático y que será desastroso si no nos sacrificamos, ya que todavía tenemos tiempo.
Pero….. ¿Quién será el niño inocente al que todos creerán cuando diga: “¡mira, el Rey está desnudo!” (“¡mira, el pueblo ha sido engañado!”)? En la actualidad no existe ese niño, ¿Quién será ese niño? ¿Qué persona será la inocente con crédito, a la que todos sin reflexión ni discusión, creerán por la acción simple del sentido común ahora despierto? No lo sabemos, pero lo que si sabemos es que Greta no es esa personita. Greta les lleva los alfileres invisibles a los sastres timadores para mantener el traje invisible del Rey. ¿Cuándo se dará cuenta el Rey de que ha sido timado? Durante el desfile en el que el Rey se dé cuenta del engaño, los timadores ya se habrán llevado el dinero y estarán bien lejos con su botín. ¿Qué hará entonces el Rey que ha quedado por tonto?
Lo del CO2, ese gas traza, de cantidad minúscula (0,04% del total de la atmósfera) y en el que colaboramos también, de una manera minúscula (4% del 0,04%) es realmente el traje invisible del Rey. Usando las matemática, que para eso son ciencias exactas, es decir, sin discusión, encontramos que esto supone ser: 4*10-2 x 4*10-2 = 16*10-4 = 0,0016ava parte de la atmósfera terrestre, dicho en plata: la diesiseis mil milésima parte de la atmósfera terrestre, que sería la que estaría calentando al resto de la otra parte, al es decir, al 99,9984%. Esto se denomina ciencia.
Entonces, el cuento que nos cuenta esta gente politic-cientific, es que nos olvidemos del 97% de los gases de efecto invernadero, el vapor de agua, que es el que se dedica realmente a regularla energéticamente, y que nos centremos solamente en ese minúsculo porcentaje de CO2 que echamos a la atmósfera ese 0,0016% del total o lo que es lo mismo 1/625 (una parte de 625) que es el que se dice que es el responsable de la situación actual, de todo el clima terráqueo. Yo no sé lo que pensarán ustedes, pero las matemáticas no mienten como decía uno de los politicientíficos del IPCC asustándonos a todos con que solo quedan 18 mese para actuar.
¿Ustedes creen que una fracción tan insignificante de gas puede influir en toda la atmósfera terrestre? ¿Les parece lógico? Por hacer una comparación para hacernos una idea de lo que esto significa con cosas que conocemos y que podemos abarcar con nuestra mente, sería como si pensáramos que la temperatura de un pez luna (Mola mola) que es el pez óseo más pesado del mundo -2.000 kgr de peso-, dependiera de los bufos de una hormiga (hormiga = 5mm, pez luna = 3100 mm). La hormiga, representaría a ¡toda la humanidad!, y el pez luna a la atmósfera; juzguen ustedes. Seremos “la hormiga atómica”, pero creo que nos pasamos de sentimientos de capacidad e importancia.
Es más, incluso comprando el falso discurso, incluso creyendo en ese “CO2 transparente” para el Rey, se podría solucionar el mismo sin gastar apenas nada de dinero, de la forma más barata y sin complicaciones que pueda existir: plantando árboles, repoblando 100 millones de hectáreas desforestada y .. ya está.
Los árboles no suelen ser caros, llevan una inversión mínima y su mantenimiento es mínimo también (sin embargo daría muchos puestos de trabajo), así que no supondría un gran sacrificio, una gran inversión, y todos los países independientemente de su capacidad económica podrían hacerlo sin poner en peligro sus economía, pero la ONU y los gobiernos servidores de las élites, se montan una estrategia de límite de emisiones para 2030 y de impuestos a pagar si no se cumplen, y de impuestos a los vehículos, al combustible, a las empresas eléctricas, legislaciones para subvenciones y desgravaciones, es decir, privilegios por hacer caso de su opinión y restricciones para los que no puedan pagar, etc, etc, etc, en fin, una complicación impresionante que les permita ocultar, como pasa con las cadenas de empresas interpuestas por los defraudadores fiscales, para esconder su timo. Incluso admitiendo la mentira, como hemos dicho, se podría solucionar esta mentira con árboles baratitos; pero no, tenemos que joder la pavana y ponerlo todo en plan negativo, en plan pesimista al máximo, catastrófico, apocalíptico ¡estamos al borde de la extinción!, ¡vivimos los tiempos de climalipsis!. De hecho hay un movimiento ahora que se llama así precisamente: rebelión contra la extinción. ¿Alguien puede pensar con lógica acojonado por el pánico?
Les garantizamos que solo investigando un poquito, comprobarán que todo es falso (ver las noticias de los expertos -premio nobel en física incluido-) que hemos colocado en nuestra página de facebook), todo es un montaje para engañar, para manipular, para estafar a la inmensa parte de la población mundial y llevarla a un nivel económico más lamentable que en el que ya está, y controlar así todos y cada uno de los aspectos de su vida (ver la declaración de la secretaria de la ONU Cristiana Figueres). En China, ya se está consiguiendo esto con el carnet vital. ¿Quieren ustedes llegar al control total por parte del estado? Pues sigan a la ONU y a su IPCC.
No se porqué, pero me acabo de acordar de una poesía preciosa de Pedro Lezcano, que siempre me ha impactado por su profundidad y pureza: la maleta….
Ya tengo la maleta preparada,
una maleta grande, de madera:
la que mi abuelo se llevó a La Habana,
mi padre a Venezuela.
La tengo preparada: cuatro fotos,
una escudilla blanca, una batea,
un libro de Galdós y una camisa
casi nueva.
La tengo ya cerrada y rodeándola
un hilo de pitera.
Ha servido de todo. Como banco
de viajar en cubierta,
y como mesa y, si me apuran mucho,
como ataúd me han de enterrar en ella
..
Dejé el arado y el cuchillo grande,
las cuatro fanegadas de la vieja...
- La hostelería es buena, me dijeron.
Y cogí la bandeja.-
Si señor, no señor, lo que usted mande,
servida está la mesa...
Yo por vivir entre los míos hago
lo que sea.
(Hasta que el otro día lo he sabido,
y he hecho de nuevo la maleta.)
He sabido que pronto van a venir de afuera
técnicos de alambrar los horizontes,
de encadenar la arena,
de hacer nidos de muerte en nuestras fincas,
de emponzoñar el aire y la marea,
de cambiar nuestros timples por tambores,
las isas por arengas,
las palabras de amor por ultimátum,
por tumbas las acequias...
Si se instalan los técnicos del odio
sobre nuestras laderas,
los niños africanos, desvelados
bajo la lona de sus tiendas,
mirarán con horror las siete islas,
no como siete estrellas,
sino como las siete plagas bíblicas,
las siete calaveras
desde donde su muerte, y nuestra muerte,
indefectiblemente se proyectan.
Yo por mi parte, cojo la maleta.
La maleta que el viejo
se llevó a las Américas
en un barquillo de dos proas,
¡Qué valientes barquillas atuneras!
Tienen dos proas, una a cada lado,
para que nunca retroceda
…
Y yo...voy a marcharme, reculando.
Voy a dejar que crezca
sobre esta tierra mía
toda la mala hierba.
Voy a volver la espalda al forastero
que vendrá con sus máquinas de guerra
para ensuciar de herrumbre las auroras,
de miedo las conciencias...
Pensándolo mejor, voy a sacar de la vieja maleta
el libro, la escudilla, la camisa, la batea,
voy a pintar y a barnizar de nuevo
su gastada madera,
voy a quitarle el hilo y a ponerle
la cerradura nueva.
Y con ella vacía, me acercaré a la Isleta (puerto de la Luz),
y al primer forastero de la muerte
que llegue a pisar tierra
se la regalo, para siempre suya,
y que la use y nunca la devuelva.
¡No quiero más maletas en la historia de la insular miseria!
Ellos, ellos, que cojan ellos la maleta.
Los invasores de la paz canaria, (en este caso mundial)
que cojan la maleta.
Los que venden la tierra que no es suya,
que cojan la maleta.
Los que ponen la muerte en el futuro,
¡que cojan la maleta!
¡Que cojan la maleta!,
¡que cojan para siempre la maleta!
Yo por mi parte, ya lo he hecho, ya he regalado mi maleta.
José Ignacio Quintero Rosales es entrenador de Inteligencia Emocional.


























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