Amigos lectores-as, el próximo día 6 es Miércoles de Ceniza y la Iglesia nos invita un año más a vivir la Cuaresma que, durante 40 días, nos anima a celebrar el 21 de abril la Pascua de Resurrección.
Sí, en este tiempo millones de cristianos buscan momentos para orar apartando de sus vidas el odio, el rencor, la envidia... Sí, la Cuaresma nos recuerda los 40 años de la marcha del pueblo judío por el desierto, los 40 días de Moisés y de Elías en la montaña, y los 40 días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública.
Recordemos que la práctica cuaresmal nació en la Iglesia el siglo VI animando siempre a los cristianos a la oración, a recibir el perdón en la confesión, a hacer ayuno y a dar limosna a los pobres.
El Papa Francisco, tocado de tristeza por los escándalos de sacerdotes y cardenales en la Iglesia, durante este tiempo nos recuerda el socorrer a los necesitados, no sólo por caridad, sino como un deber de justicia y también nos dice de dar limosna, no como una “propina”, ya que ello dejaría de ser un acto fraternal que sólo se queda en un gesto tranquilizador que no cambia la mirada sobre el hermano ni hace sentir la caridad de prestarle la atención que se merece.
Desde este escrito animo a los lectores-as a buscar tiempo para hablar de tú a tú con Dios teniendo un coloquio íntimo con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo y saboreando con frecuencia la lectura de la Biblia.
En su mensaje de cuaresma el Papa nos recuerda que cada año, a través de la Iglesia, Dios "concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua celebrando los misterios que nos dieron nueva vida como hijos de Dios". El sugiere algunos puntos de reflexión para que nos acompañen nuestro camino de conversión en la Cuaresma diciendo que cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas…El camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual…
El papa Francisco nos anima a huir de la tentación de “devorarlo” todo y nos dice de Orar para saber declararnos necesitados del Señor y de su misericordia dando limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece.
Amigos lectores-as, ¡les deseo a todos una Cuaresma que toque el corazón leyendo despacio la Biblia!
Francisco Martel es sacerdote y párroco.

























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