Fue ver a Pedro Sánchez entrar en La Moncloa como presidente del gobierno, y una descarga eléctrica sacudió las glándulas de los que detentan el poder económico en España. Sus cerebros se inundaron de adrenalina; la adrenalina del pánico. El terror de los dueños del dinero es la socialdemocracia; la socialdemocracia es para ellos el enemigo a abatir, y Pedro Sánchez Pérez-Castejón y su PSOE son la socialdemocracia de este país.
En una democracia europea en la que ya no es posible recurrir al ejército para deponer a un gobierno indeseable, los dueños del dinero solo disponen de un arma para destruir al monstruo que amenaza sus fortunas: la prensa, los llamados medios de comunicación. Esa arma está en sus manos porque muchos controlan a los medios como accionistas o les sostienen con los anuncios de sus empresas. Las grandes empresas pueden crear y sostener un diario, una radio, una televisión o pueden hacerlos desaparecer por asfixia económica. Por esa razón, tan sencilla de comprender, el advenimiento al poder del Partido Socialista hizo que todos los medios sucumbieran, de un modo u otro, a la presión de los enloquecidos dueños del dinero, enloqueciendo con el mismo pánico a perder sus vidas.
Los diarios, en papel o en digital, empezaron a soltar titulares, tendenciosos o descaradamente mendaces, que inocularan en los cerebros ideas fuerza contra Pedro Sánchez y su gobierno. En la prensa más escrupulosa en cuanto a conservar cierta apariencia de rigor, a un titular tendencioso sigue un reportaje en el que se desmiente la mentira o falacia que lo titula. En la prensa que prescinde de todo escrúpulo, el titular enuncia una mentira que luego se sostiene en el texto.
Se supone que quienes se conforman con informarse, exclusivamente, a base de titulares, son ignorantes no pensantes y, por lo tanto, presas fáciles de atrapar, como bien entendió el Ministro de Propaganda del partido Nazi. Los que tienen curiosidad y diligencia suficiente para leerse un reportaje o un artículo completo son más difíciles de convencer. A estos, se intenta atraparles mediante falacias y otras técnicas de manipulación. (Para quien quiera refrescarse la memoria, aquí puede encontrar un ligero repaso a este tipo de perversiones para evadir a la verdad: Falacias )
Los presentadores, comentaristas y tertulianos de radio y televisión, en su ansia por obedecer a la consigna de hundir a Sánchez, empezaron a echar en una coctelera información, medias verdades, falacias y mentiras creando un mejunje más propio de programas de cotilleo que de programas sobre política. Sus programas y su fama dependen de la audiencia y a la audiencia hay que entretenerla satisfaciendo el morbo.
A programas como ARJ y La Sexta Noche, por ejemplo, se lleva a tertulianos de ideologías opuestas para darles una apariencia de neutralidad, de rigor periodístico; para exhibir lo que hoy se entiende por equidistancia, procurando que en el grupo destaquen algunos por su dominio de las falacias, su cinismo y su escasez de vergüenza. Estos tienen el encargo evidente de buscar follón para animar el cotarro, como ocurre en ciertas tertulias del corazón.
En las entrevistas ya no se mide el éxito por la inteligencia de las preguntas; se mide por la cantidad de adrenalina que hayan hecho segregar a las suprarrenales de la audiencia. El domingo pasado, por otro ejemplo, la entrevista de Ana Pastor al Presidente del Gobierno fue un exitazo según el baremo en boga. Los cerebros más atentos sufrieron auténticas inundaciones de adrenalina al ver cómo la presentadora acribillaba al entrevistado a preguntas sin dejarle contestar. ¿Preguntas sobre su programa de gobierno, sobre las medidas tomadas en sus cien días al frente del ejecutivo, sobre las que piensa tomar próximamente? Qué va.
No se trataba de aburrir al personal, se trataba de entretenerle satisfaciendo su morbo. ¿Cómo? Machacando sobre la tesis, sobre la dimisión de dos ministros, sobre las rectificaciones que la ultima perversión del lenguaje ha dado en llamar “bandazos”. ¿Tienen todos esos hechos, convertidos por la prensa en escandaletes, algo que ver con la regeneración del país, la corrección de la desigualdad, el bienestar de los ciudadanos?
No, pero dejan a Pedo Sánchez como un corruptillo, un desorientado, un inepto. Y eso mola a todos los que no son sus incondicionales, sobre todo a los que pagarían por sacarle de La Moncloa. Todo cuidadosamente cuidado para molar, hasta el vestido de la presentadora. Durante la entrevista, la cámara ofrecía asiduamente, para distracción de los babosos, un plano en el que destacaba una pierna desnuda de Ana Pastor gracias a una pronunciada abertura en su vestido. Dice el que dice lo que es políticamente correcto que comentar la ropa que lleva una mujer es machista. Yo digo que es machista vestir a una mujer que va a entrevistar a un presidente de gobierno como si fuera a bailar un tango.
Gracias a la oposición sin escrúpulos del PP y Ciudadanos, desesperados por ofrecer la cabeza de Sánchez a quienes les pagan en contante y en votos, y gracias a las mentiras de la prensa indigna y a las argucias de la prensa que aún no ha perdido por completo su dignidad, la política y la sociedad españolas están hoy a punto de tocar fondo. El advenimiento al poder de la socialdemocracia después de siete años de corrupción, de recorte de libertades y derechos, de desprecio absoluto a la ciudadanía, nos permitió concebir la esperanza de un cambio; nos permitió recuperar la ilusión. Una avalancha de infamias hoy pretende aplastar toda ilusión, toda esperanza, para volvernos a convertir en súbditos resignados a la condición de mindundis.
Seamos objetivos. La prensa no ha ocultado la corrupción del PP ni ha escatimado críticas a Mariano Rajoy. La prensa ha informado y ha comentado ampliamente el fraude en los currículums de Casado y Rivera. Pero en su afán de ofrecer un contrapeso a tanta basura arrojando dudas sobre la tesis doctoral de Pedro Sánchez, intentando por todos los medios poner su currículum y su honestidad al mismo nivel que los currículums falsos y la dudosa honestidad de los susodichos, la prensa refuerza día a día la idea de que todos los políticos son iguales y de que no vale la pena preocuparse de lo que hagan o dejen de hacer porque el asunto no tiene remedio.
La oposición y los voceros de las derechas nos dicen que la socialdemocracia nos lleva al infierno; nos meten miedo repitiendo “Perded toda esperanza los que entráis”. Los que entráis en la España en la que estábamos a la que nos quieren volver a llevar. Si nos portamos bien, podremos quedarnos en el Ante Infierno de los indiferentes, corriendo sobre una gusanera de corrupción mientras políticos infrahumanos nos chupan la sangre cual insectos voraces.
Entonces, ¿no hay esperanza? Por supuesto que la hay y por supuesto que podemos y debemos conservar la ilusión. Quien no sepa a estas alturas que las derechas y sus voceros mienten, es tonto de remate. Quien sí lo sepa debe saber también que tenemos que seguir luchando para no volver atrás. ¿Cómo? Boicoteando a los mentirosos, por ejemplo. Es decir, no haciéndoles ni puto caso.
⃰ Para evitar entredichos declaro que la Divina Comedia no la escribí yo y que la cita del verso que aparece en el frontispicio de la puerta del infierno es del Canto Primero de la obra escrita por Dante Alighieri. Juro por mi honor que la he citado sin intención de plagio.
María Mir-Rocafort es analista sociopolítico y columnista.

























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