Amigos, en este domingo 27 de mayo millones de cristianos celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad, Dios Uno y Trino en personas distintas, siendo también el gran día de monjes y monjas que dedican su vida a la oración (Pro orantibus).
Interesante lo que cuentan de San Agustín que, al encontrarse un día en la playa pensando en este gran misterio, vio a un niño que pretendía con una concha poner el agua del mar en un pequeño hoyo que había hecho. Agustín, sorprendido por el hecho, le preguntó: “Niño, ¿qué estás haciendo?” y el pequeño le respondió que quería meter el agua del mar en el hoyo, a lo que el gran teólogo le dijo que estaba pretendiendo hacer una cosa imposible. A su vez el niño le respondió: “Agustín, ¿no te parece que lo que yo hago es más fácil que lo que tu intentas hacer queriendo meter el misterio de Dios en tu cabeza?”
Amigos de TeldeActualidad, la Trinidad, el misterio de los misterios, fue proclamado como dogma de Fe en el Concilio de Nicea, en el año 325 después de Cristo.
Si miramos bien todos pasamos momentos oscuros de fe en la vida y por ello hoy les invito a saborear el precioso texto de S. Juan, 20, en el que Jesús le dice a Tomás: “Pon aquí tu dedo y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado… y no seas incrédulo sino creyente”, a lo que Tomás le dijo: “Señor mío y Dios mío”.
Sabiendo que la vida nos hace a todos algo “durillos de cabeza” pidamos a santo Tomás que nos eche una buena mano ya que Jesús le dijo a él mismo: “Pon aquí tu dedo y mira mis manos; y no seas incrédulo sino fiel. Jn. 20: 27”.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.

























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