Preguntado el señor presidente sobre la necesidad de equiparación salarial entre hombres y mujeres esta fue su respuesta: “no nos metamos en eso” El presidente ha vuelto a demostrar una vez más que no sabe, ni contesta ni le interesa los problemas de las mujeres demostrando de nuevo un absoluto desprecio por todo lo que implique igualdad y derechos.
A nuestro inamovible presidente alguien debería decirle que la obligación de su cargo implica tomar medidas de igualdad tal como reza en la constitución. Contrariamente a lo que ha hecho su homóloga, la presidenta de Islandia quien ha decretado por ley la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Es la diferencia entre gobernar para la mayoría con perspectiva de género de forma comprometida con la igualdad y gobernar en la autosuficiencia y el alejamiento de la realidad.
Está visto que prefiere contentar a los empresarios, quienes ven en él un aliado que vela por sus intereses, todo sea por tener una puerta giratoria para cuando llegue su jubilación en política, que a la mitad de la población para quien gobierna.
No hablemos de eso, ha dicho sin caérsele la cara de vergüenza, que no toca, no hablemos de desigualdad salarial, ( que afecta sobre todo a ellas) ni prevención de la violencia de género (España dedica a un 26% menos de recursos que en 2010) ni de la ley de dependencia, (las mujeres donde las grandes perjudicadas) ni de pobreza( que afecta sobre todo a la mitad femenina de la población). No hablemos, no hagamos, dejemos que todo siga igual para que no cambie nada.
Ya sabemos que para Rajoy la competencia comunicativa nunca ha sido su fuerte (experto como es en comparecer en ruedas de prensa en plasma) acostumbrado como está a la inacción, a que los problemas se resuelvan por agotamiento va a tener que hablar y hacer porque una gran marejada, una corriente que no cesa, un río que se desborda de mujeres en lucha. Mujeres que están tomando ya la palabra y no sólo para denunciar los acosos y abusos cometidos contra ellas a lo largo de la historia sino para reclamar los mismos derechos, esos en lo que él no quiere meterse.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

























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