Amigos, el pasado miércoles día 1 visité el cementerio de Valsequillo donde están los restos de mis padres y allí recé por todos los sepultados que han pasado ya a la nueva Vida.
Seguro que algunos lectores saben que la palabra Cementerio viene del griego y que significa dormitorio y ello me llevó a recordar a la hermana Genoveva que vivía con los indios tapirapés en la región de Mato Grosso del Brasil.
Sí, ella era de nacionalidad francesa y vivió muchos años en la Selva en aquel poblado de los indios tapirapés en la Amazonas. La gran mujer murió el 24 de septiembre del 2013 en la aldea que tuve la suerte de visitar dos veces.
De verdad que ella y sus compañeras vivían una experiencia que, a juicio del antropólogo Darcy Ribeiro, era una de las más ejemplares de toda la historia de la Antropología en cuanto a convivencia de alguien de cultura blanca con cultura indígena.
La muerte de la Hermanita fue para los indios de aquella región un dolor muy grande ya que ella había visto nacer al 100% de todos ellos y lo más grande fue que, ante su muerte, los indios quisieron sepultarla según sus costumbres, como si hubiese muerto uno de su raza Apyãwa y de ahí que cantaran con lágrimas oraciones fúnebres durante la noche y el día siguiente.
Según el ritual Apyãwa la hermanita Genoveva fue enterrada en la misma chabola donde vivió siempre, siendo su tumba abierta en la sala de entrada con todo cuidado por los indios que la acompañaron con cánticos rituales.
Algunos me contaron que a una altura de 40 centímetros del suelo, los indios colocaron dos travesaños en los que amarraron la hamaca quedando la religiosa tendida como quien está durmiendo. Luego, por encima de los travesaños, ellos colocaron tablas entonando cánticos rituales.
Amigos-as, les invito a que entren en internet para que lean algo más sobre la vida de las Hermanitas de Foucauld donde verán un testimonio vivo con nueva forma de evangelizar hoy en el mundo encarnándose ellas en la cultura de los indígenas.
Lean también algo de la vida del Hermano Carlos de Foucauld, que fue el fundador de la orden religiosa y que vivió y que vivió en el desierto de Argelia con los nativos acogiendo la diferencia cultural y religiosa, cosa que han hecho también las Hermanitas de Jesús entre los indios tapirapés en el noroeste del Mato Grosso, en Brasil, cerca del río Araguaia donde la Hermanita Genoveva oyó una vez decir al cacique Marcos: "Los Tapirapé van a desaparecer. Los blancos van a acabar con nosotros. Tierra vale, Caza vale, Pez, vale. Sólo el indio no vale nada".
Francisco Martel es sacerdote y párroco.

























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