Amigos-as, la semana pasada estuve en el aniversario del grupo Al-Anon que se reúne todos los viernes de tarde en el salón de la Parroquia del Pino de Las Palmas de GC desde hace ya muchos años.
Sí, sé que toda persona que ha sido afectada por el alcohol puede encontrar en AA su salvación pudiendo sus familiares encontrar en el movimiento de Al-Anon y de Al-Ateen un camino para vivir recuperando la Esperanza.
El movimiento de Al-Anon ofrece siempre a familiares de enfermos alcohólicos pistas de recuperación y su Programa de autoayuda está basado en los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos fundado por Bill y Bod.
La comunidad de Al-Anon siempre camina protegiendo la identidad de todos sus miembros y ello es compatible con todas las creencias religiosas ofreciendo ayuda a familiares y amigos de alcohólicos.
Al-Anon es hoy una comunidad presente en más de 115 países y para estar en Al-Anon no se paga nada ya que cada grupo se mantiene por medio de las Contribuciones voluntarias de sus miembros.
Se sabe que Al-Anon no está dirigido por profesionales ni está vinculado a ninguna religión ni a entidad política o institución. Al-Anon no depende de A.A. pero ambas Comunidades cooperan entre sí para luchar por la Sobriedad de las personas que han caído en la terrible enfermedad de alcoholismo.
Amigos-as, les puedo asegurar que el Proyecto Esperanza puesto en marcha por Caritas está en el valle de Agaete desde hace más de 20 años y me consta que para ponerse en marcha se alimentó de la filosofía de AA ofreciendo hoy una gran ayuda a los enfermos de alcohol.
A los amigos lectores les puedo asegurar que el alcoholismo no es un cáncer incurable sino una enfermedad que puede pararse desde el momento en que la persona afectada quiera sanar.
Agradezco a los lectores la lectura de este escrito invitándoles a que lo pasen a otros que lo puedan necesitar. Termino dejándoles la oración preciosa que se recita en todos los encuentros de Al-Anon y de A.A. que dice así: “Dame, Señor, Serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar. Dame Valor para cambiar lo que pueda y dame, Señor, Sabiduría para ver la diferencia. Hágase tu voluntad y no la mía”.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.

























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