Siguiendo su propia hoja de ruta, el Govern, convocó el pasado domingo a la sociedad catalana para decidir sobre su futuro, a pesar de tratarse de un proceso que destaca por su falta de legalidad y garantías.
El presidente del Gobierno consiguió con sus acciones que Puigdemont saliera victorioso. La sensación que transmite Rajoy es la carencia de un plan para hacer frente a la oleada independentista surgida en Cataluña. Una vez más, éste no ha dado la cara y se ha escudado en el jefe del Estado y en su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, quien de nuevo brega en soledad ante el desafío que se plantea en Cataluña.
Si nos detenemos a analizar la situación que vivimos con el conflicto catalán, podemos concluir que el Govern le ha metido un gol por toda la escuadra el pasado domingo al gobierno de España, fracasando éste nuevamente en su labor. Para ello, el Govern ha recurrido a la apelación a la pasión frente a la razón, a las mentiras y al enfrentamiento entre conciudadanos.
Puigdemont está de enhorabuena, la estrategia adoptada ha vuelto a dar los frutos esperados: por una parte ha conseguido sacar adelante la celebración de un referéndum, a pesar de ser nulo de pleno derecho; y por otro lado, ha logrado acaparar las portadas de los principales diarios de tirada nacional e internacional, donde se muestra a las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado recurrir a la violencia contra la ciudadanía.
Por todo ello, Rajoy ha hecho otra vez de las suyas, entregando al Govern otro argumento del que hacerse valer para arrojar contra el resto de España, si antes fue el “España nos roba”, ahora podrán añadir “España nos pega”.Las medidas que se tomaron frente a la convocatoria del 1-O fueron absolutamente desproporcionadas, absurdas e inútiles. Las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado no son bajo ningún concepto responsables de lo que el pasado domingo ocurrió en Cataluña. Inundan los sentimientos de vergüenza e impotencia, observar cómo dos dirigentes políticos, uno a nivel nacional y otro a nivel regional, azuzan a su ciudadanía con tal de mantenerse en el poder y tapar sus vergüenzas, que no son pocas.
Lo que ha quedado patente es la eficacia de las estrategias que adopta el Govern, a pesar de tratarse de un sinsentido que conducen a un callejón sin salida. Da la sensación que cada día que pasa el objetivo final de Puigdemont está más cerca, mientras que Rajoy permanece expectante y falto de liderazgo, tan necesario en estos momentos. Si el presidente del Gobierno pretendía evitar las votaciones con la cargas policiales, ha errado y lo que ha conseguido ha sido un ridículo mayúsculo, así como un aumento de la polarización social.
Como no, siendo fiel a su estilo, Mariano Rajoy cuando llegó al Gobierno en 2011, prometió que no realizaría recortes y, en caso de hacerlo, carteras como educación sanidad y servicios sociales no se verían afectadas. Incumpliendo nuevamente una de sus miles de promesas, se jactó y aseguró que el 1-O no tendría lugar la consulta y ya hemos sido testigos de lo ocurrido.
Nuestro presidente del Gobierno no tiene precio como “fabricante de independentistas”, si bien es cierto que desde la aprobación del Estatut se encargó personalmente de hacer saltar por los aires un acuerdo de convivencia social que había tenido el respaldo y aprobación de una mayoría. Pero aquel Rajoy era el de la oposición, que una vez que llegó a Moncloa optó por la inacción y ninguneo, por no dar voz ni tan siquiera escuchar las peticiones que desde Cataluña se hacían.
España se encuentra ante un gran reto, tiene un problema de convivencia social, el Gobierno no puede trasladar un problema político a la ciudadanía, tienen que ser nuestros representantes políticos quienes aparquen sus intereses y egos y se sienten a negociar y a dialogar. Es muy cómodo e injusto tratar de hacer partícipe y cómplice a la ciudadanía de un asunto que cada día que transcurre, parece tener peor solución.
Jorge García Cuesta es politólogo.


























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148