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La idiotez por bandera

Cojeda19 Martes, 22 de Agosto de 2017 Tiempo de lectura:

Los integrantes de la CUP siguen dando abundantes espectáculos lamentables desde que tiene la llave de la mayoría independentista que sostiene al Gobierno de Junts pel Sí. Ello ha contribuido para convertir en sus rehenes tanto al presidente Puigdemont como al vicepresidente Junqueras que tienen que tragar sus exigencias para acelerar el proceso independentista, para extremar el pulso con el Estado e incluso para forzar la exclusión del Govern de consejeros a quienes la CUP considera que les tiembla el pulso a la hora de violar la ley.

 

Después de los recientes y lamentables atentados, la CUP no ha abandonado la acostumbrada sobreactuación ni su habitual papel como fuerza de exclusión y división, a pesar de los llamamientos a la unidad, la prudencia o el sentido común. Su exigencia, expresada por su diputada Mireia Boya, de conocer todos los detalles de los participantes en la próxima manifestación contra el terrorismo en Barcelona a fin de evaluar su eventual ausencia si acuden el Rey o miembros del Gobierno es una idiotez y una declaración de ruptura institucional y una falta de respeto a las víctimas. Su acusación al Rey de representar el “imperialismo que ha financiado el terrorismo” o la atribución del atentado a las “lógicas del capitalismo”, por ejemplo, son declaraciones que no deberían quedar sin la respuesta de sus socios.

 

Parece una frivolidad tener que recordar que ni las víctimas son de la CUP y ni siquiera Cataluña lo es. O que el atentado no ha sido contra la comunidad catalana, sino contra unos valores de libertad y democracia, contra una forma de vida abierta y plural y contra representantes de una población universal que tuvieron la mala suerte de pasear por La Rambla y Cambrils. Las víctimas nos representan a todos porque todos podíamos haber estado ahí.

 

El peso que esta formación ha obtenido a pesar de haber sido la sexta fuerza más votada en las últimas autonómicas, en 2015, es injustificable por su ideología radical y sus métodos de actuación incompatibles con lo aceptable en una democracia. Parece evidente que si ha logrado ese peso es porque el PDeCAT (heredero de CiU) y ERC no han puesto coto a los desmanes a los que ha llevado su exceso de poder. Si la CUP no es capaz por sí sola de comprender que representa, con todas sus sensibilidades, al pueblo de Cataluña en el Parlament, y que todas las víctimas merecen una movilización marcada por la unidad, tal vez es hora de que sus socios se lo hagan comprender rompiendo de raíz su relación con ellos.

 

Claro que esto supondrá un alto coste político que repercutiría en esa alocada carrera secesionista en la que está embarcado el gobierno catalán. Por ello, la unidad necesaria para hacer frente al terror yihadista, es más una quimera que seguirá propiciando que el campo de pruebas de la extrema izquierda europea en el que se ha ido convirtiendo Cataluña, y en especial Barcelona, haga inevitable acciones tan detestables como las que hemos vivido.

 

Si se llena a posta y sin control el país de emigrantes musulmanes, no hay que dudar de que estas cosas acaban pasando. Para que se dé un atentado yihadista, lo que tiene que haber es unos cuantos barrios llenos de radicales musulmanes. Eso es lo que crían con amoroso cuidado los ejecutores del reemplazo de población, quienes destruyen la tradición cristiana en nombre del laicismo, pero autorizan las mezquitas que pagan Arabia Saudí y Qatar en tierra de infieles. Los que favorecen, como hacen Podemos y la CUP, la inmigración masiva y sin papeles, racismo antiblanco, ridiculización y profanación de lo católico, homenajes llenos de comprensión a terroristas de Terra Lliure y ETA, por no hablar de su campaña de acoso político a los cuerpos de seguridad.

 

Por muchos minutos de silencio que se hagan, por muchas velas y flores que se pongan como homenaje a las víctimas, el peligro sigue estando ahí mientras haya políticos ciegos de poder y que tienen a la idiotez por bandera.

 

Segismundo Uriarte Domínguez es maestro y técnico en Radiodifusión.

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