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España, ¿una cleptocracia?

Cojeda19 Domingo, 23 de Abril de 2017 Tiempo de lectura:

La corrupción es un mal que por desgracia se encuentra presente en todos los países, partidos políticos e instituciones. Una vez afirmado esto, detengámonos un instante a analizar los últimos datos publicados por la ONG Transparencia Internacional (TI).

 

Según apuntan, España se encuentra ante la peor clasificación de la historia respecto al índice de percepción de la corrupción, situándose en el puesto 41 de los 176 países integrantes de este ranking, con una nota de 58, al igual que Georgia y Costa Rica. Igualmente, es llamativa la posición que nuestro país ocupa entre los 28 estados componentes de la Unión Europea, situándose en el puesto 17.

 

Otro dato que nos debe llevar a la reflexión es la evolución que ha tenido España en el ranking durante los últimos 5 años. A pesar de que este estudio se caracteriza por la estabilidad, desde el año 2012 la percepción de la corrupción en España ha crecido con notoriedad, pasando del puesto 30 en 2012 al 41 en la actualidad.

 

Esta semana, los medios de comunicación se encuentran desbordados publicando informaciones sobre nuevos casos de corrupción que afectan directamente al Partido Popular. Son de tal gravedad los hechos, que llegan a implicar a Mariano Rajoy, eso sí, en calidad de testigo. La situación no queda ahí, sino que los magistrados además de citar al Presidente del Gobierno también han pedido la comparecencia de la Ex-Presidenta de la Comunidad de Madrid y actual portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, la señora Esperanza Aguirre y la de Cristina Cifuentes, actual Presidenta. Todos estos acontecimientos se han producido tras la detención de Ignacio González, mano derecha de Esperanza Aguirre y sucesor de la misma en la Comunidad.

 

Además, parece ser que un señor que lleva por apellido Rato, vuelve a acaparar las portadas de los periódicos debido a su falta de escrúpulos y moralidad. Según señala un informe presentado por peritos de la Guardia Civil, Rato habría facturado la friolera de 83 millones de euros durante los años 1998 y 2013. Lo realmente llamativo y perverso es que según apunta el informe, era el propio Rodrigo Rato quien desde su posición privilegiada como Vicepresidente y Ministro, imponía al Gobierno la contratación de sus sociedades. Éstas realizaron negocios con empresas como Telefónica, Repsol, Endesa, Paradores, Argentaria/BBVA, entre otras, previamente sometidas a planes privatizadores. Los contratos de estas empresas con sus sociedades llegaron a suponer en algún caso el 98% del total de facturación.Rodrigo Rato, el mesías del Partido Popular, el artífice del “milagro económico” pasa hoy por sus horas más bajas, acusado de fraude fiscal, ocultación de patrimonio y creación de empresas offshore entre otros delitos. Ese hombre con el que los dirigentes del PP no quieren que se les relacione hoy, podía haber sido Presidente del Gobierno de España. Las memorias que el Ex-Presidente Aznar ha publicado demuestran que su sucesor era Rodrigo Rato y que eligió a Mariano Rajoy debido al rechazo mostrado en dos ocasiones por parte del propio Rato. ¿Se imagina a semejante personaje al frente del Gobierno?

 

Por su parte, Mariano Rajoy será interrogado ante un tribunal, el cual le hará preguntas acerca de la financiación ilegal de su partido. Durante la etapa ya probada de financiación irregular, Rajoy dirigió cinco campañas electorales, ocupando a su vez la Presidencia o Vicesecretaría General del Partido Popular. La indecencia llega hasta el punto de que tras la publicación de la fortuna de Bárcenas en Suiza, Mariano Rajoy envió un SMS que decía “Luis, sé fuerte, mañana te llamaré”, dejando patente su apoyo a su antiguo tesorero, algo llamativo teniendo en cuenta que el propio Bárcenas ha acusado a Mariano Rajoy  de cobrar sobresueldos. Por todo ello, el señor Rajoy debería comparecer ante los medios oportunos y darnos una explicación convincente a toda la ciudadanía, si es que puede.

 

Escuchaba ayer a un joven que decía “esto ni es democracia ni es nada, es una cleptocracia”. La RAE, define este término como “Sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos”. Entiendo perfectamente el descontento por parte de ese joven y como él, somos muchos los que nos encontramos asombrados por la falta de escrúpulos de aquellos políticos que hacen negocio con lo público, lo de todos.

 

Corrupción y desigualdad son dos términos dependientes, generándose entre ellos un círculo vicioso. El Partido Popular, se encuentra salpicado actualmente por más de una treintena de casos de corrupción. Observamos atónitos como altos cargos del partido asisten citados al juzgado, ya sea en calidad de investigados (anteriormente imputados) o como testigos.

 

El PP, debería rectificar y abandonar esa actitud chulesca y cínica de la que sus dirigentes hacen gala a diario, más propia de una organización criminal. ¿Es de recibo las barreras que el PP ha presentado para evitar la investigación en el caso Gürtel? ¿Cómo puede ser que el Presidente Rajoy no conozca que la defensa de su partido solicitó hace tres meses la nulidad de la causa? Ya está bien del “no me consta”, de “la segunda ya tal”.

 

No quiero transmitir la idea de que la corrupción es asunto de un sólo partido, lo que queda patente es que el PP no parece estar del todo a favor de combatir la corrupción y la rendición de cuentas. ¿Usted ve lógico que en una democracia, se acuse al partido del Gobierno de financiación ilegal y el Presidente en vez de salir a dar la cara, opte por una comparecencia ante los suyos donde la prensa lo sigue a través de un plasma evitando así la réplica? Flaco favor está haciendo el PP a la democracia, es urgente y necesario que todos los partidos políticos vean la corrupción como un asunto de Estado y establezcan medidas que sean capaces de hacer frente a este problema que tanto daño está causando a la ciudadanía. Como afirmaba anteriormente, “la corrupción es un mal que por desgracia se encuentra presente en todos los países, partidos políticos e instituciones”, dicho esto, para poder combatirla lo primero que hace falta es tener intención y el Partido Popular parece estar más por la labor de seguir negando una evidencia, un secreto a voces.

 

Jorge García Cuesta es politólogo.

 

 

 

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