Ha sido enriquecedor haber compartido en la Sala Pierre de Coubertain del Museu de l'Esport Melcior Colet (Barcelona) textos de nuestro libro “La Secta del Kárate” con víctimas de la violencia sexual en el ámbito del deporte y expertos sobre una lacra social que cada vez tiene más presencia en el mundo del deporte.
Les cuento. Voice es un proyecto internacional en el que se han asociado ocho universidades, cuatro organizaciones deportivas y una asociación de apoyo a las víctimas y que nació para apoyar y proteger a las personas afectadas por el acoso y la violencia sexual en el ámbito del deporte. Intervenimos en el fórum “Rompamos el silencio en el Deporte” hablando de nuestra experiencia con las víctimas del karateca Torres Baena condenado a 302 años por abusar de sus alumnos.
Romper el silencio es un buen lema. Se trata de que las víctimas verbalicen lo que han sufrido en concentraciones, vestuarios, etc., En el acto de Barcelona dos deportistas de élite al amparo de la discreción contaron el infierno que vivieron a manos de los entrenadores que abusaron sexualmente de ambos. El modus operandi se repite en todos los casos. Comienzan ejerciendo un poder dictatorial sobre las víctimas hasta anularlos.
Frente a eso, los deportistas reaccionan primero sin dar crédito a lo que está ocurriendo y más tarde inmersos en la soledad Sienten vergüenza y temen decirlo en casa. Escuchar la dureza de cómo vivieron años de abusos sexuales hasta el punto de rechazar ir a una Olimpiada y dejar el deporte o reconocer incapacidad para abrazar a sus padres, son datos del daño causado. Algunos se sienten incapacitados para el afecto. Han marcado sus vidas hasta que denunciaron y recibieron apoyo psicológico. Cuando lo hicieron en un caso el delito había prescrito y en otro fue imposible aportar pruebas.
En eso se basa parte del proyecto: en concienciar sobre la necesidad de que no prescriban los delitos que se cometen cuando los deportistas son niños y en la edad adulta es cuando son conscientes de lo sucedido, pero para entonces es tarde para que actúe la justicia. Hasta que la sociedad no asuma que todos los abusos sexuales a menores tienen la misma ruta será complicado ponerle fin. Una sociedad que cierra los ojos cuando conoce casos de abusos o rechaza noticias que hablan de ello “porque no me gusta” es una sociedad que le da la espalda a la realidad.
Si no te informas jamás los podrás ayudar.
Marisol Ayala es periodista.

























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