Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Jueves, 07 de Mayo de 2026

Actualizada Miércoles, 06 de Mayo de 2026 a las 22:57:50 horas

Cuento triste de Navidad

Cojeda1 Domingo, 18 de Diciembre de 2016 Tiempo de lectura:

En un país de súbditos vivía un rey y una reina con su pequeñas princesitas de renta vitalicia y vestidos de marca, mientras,  el pueblo soberano del aire pasaba hambre. La pobreza energética había invadido los hogares y los viejos morían de frío en sus casas en incendios provocados por velas o  braceros con los que se calentaban. 

 

En el país del que les  hablo, los jueces machistas, xenófobos y clasistas se aliaban con empresarios corruptos para  evadir la justicia.  Nada se podía hacer para evitarlo pues con la ley de la mordaza ni aún los sindicatos podían decir lo que pensaban,   y  llamar corrupto a un corrupto era igual a ser castigado por la ley. 

 

En el país de las imágenes, la mayoría de sus súbditos miraban hacia abajo, enganchados en una pantalla de móvil y ausentes de la realidad que les atenazaba. En la corte, un avispero  de  salvadores de la patria se enredaban en trifulcas e  intereses personales. Mientras, la explotación laboral llegaba a grados de esclavitud y las mujeres que se rebelaban morían por la violencia machista;  los niños no estudiaban porque de nada valía saber, porque todo se compraba y el futuro resultaba tan negro que estudiar mucho era sinónimo de  trabajar poco.

 

En el país de los mercachifles todo se derrumbaba, sin embargo,  los súbditos absorbidos por la fiebre navideña se lanzaban engañados y en avalancha al Black Friday como si les fuera la vida en ello.

 

La plebe, dominada y adormecida por el opio de las nuevas tecnologías y las redes sociales,  subsistía y  aplaudía el hecho de que su pequeño país se estuviese convirtiendo en un plató de cine. ¡Quién sabe si algún día saldría en una película de Hollywood!

 

 En este cuento triste de Navidad no hay príncipes buenos ni heroínas tristes, ni un mago sabio ni una bruja mala, sólo un pueblo abotargado y sometido a  los designios de la nada.

 

Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.

 

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.88

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.