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Usurpan el nombre del PSOE

Cojeda1 Domingo, 11 de Diciembre de 2016 Tiempo de lectura:

Hoy, 9 de diciembre, se conmemora la desaparición física de Pablo Iglesias Posse, fundador del Partido Socialista Obrero Español. Hoy, 137 años después de la fundación del partido, parece que el PSOE se desintegra desgarrado por la fuerza de quienes anteponen las ansias de poder a cualquier otra consideración, y la resistencia de quienes se niegan  a permitir que el partido se desvirtúe traicionando los objetivos de su fundador.

 

Pablo Iglesias Posse fundó el partido para defender los derechos de los trabajadores y de los más pobres. Hoy, los socialistas asisten con estupor a la entrega del partido a intereses contrarios a los objetivos de Pablo Iglesias y quienes, como él, entregaron su vida para mejorar la vida de los más necesitados. Las siglas del PSOE hoy se asocian a los diputados electos bajo esas siglas que se abstuvieron, en la sesión de investidura de Mariano Rajoy,  para que pudiera gobernar un partido que eliminó los derechos de los trabajadores con una reforma laboral dictada por el liberalismo más salvaje, y que en los cuatro años anteriores de su gobierno condenó a la pobreza a millones de españoles.  Hoy se conmemora con más tristeza que nunca la desaparición de Pablo Iglesias viendo a su partido en manos de una gestora dispuesta a sacrificar ideología y lo que haga falta con tal de no verse privada del poder.

 

Por si no hubiera motivos suficientes para hacer aún más luctuosa esta conmemoración, otra mala noticia  sobresalta a los fieles al ideario de Pablo Iglesias. La Gestora que usurpó las siglas del PSOE para entregar el gobierno a la derecha, multa a los diputados socialistas que se negaron a permitir el gobierno del partido corrupto y ultracapitalista que ha causado a millones de españoles un sufrimiento, un empobrecimiento desconocido desde la posguerra.

 

Pero ningún medio ha dado esa noticia en términos tan rotundos. Serían mucho los que protestarían contra la condena de la Gestora en nombre del relativismo, esa doctrina que, desde los textos de filosofía, bajó a la calle, prendiendo entre la gente de una clase media ilustrada y pronto entre los no ilustrados con intención de parecerlo y luego entre los que, sin ilustración ni pretensión de ninguna clase, se adhirieron a ella por pura pereza intelectual.

 

El relativismo, enunciado y defendido por los sofistas cinco siglos antes de Cristo,  se puso de moda entre todo el mundo a mediados del pasado siglo y, por su cualidad de excusa para todo, sigue imperando. Hoy no es pecado ni falta decir que todo es relativo; negar la existencia de verdades absolutas; conceder la razón a cualquiera que afirme una cosa o la contraria porque cada cual tiene derecho a dar su opinión y toda opinión es válida porque lo único cierto es el derecho a opinar. Decir que todo es relativo es hoy signo de inteligencia y tolerancia.

 

¿Se puede decir entonces que la Gestora que hoy ostenta el nombre del PSOE renunció al socialismo del fundador para modernizar el partido, para ponerlo al día con el pragmatismo que exigen los nuevos tiempos? En términos relativistas, sí se puede, como también se puede decir que la  Gestora  usurpó las siglas de un partido socialista para colaborar con la derecha desde la oposición.

 

Veamos. Diecisiete miembros de la Comisión Ejecutiva del  PSOE presentaron su dimisión para forzar la salida del Secretario General, Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Las firmas no bastaban a menos que se contaran puestos vacantes por diversos motivos, incluyendo la defunción de algún miembro. Así que se contaron ausentes y muertos. ¿Es esto legal? Todo es relativo. Depende de cómo se interpreten los estatutos.

 

En el Comité Federal del domingo 1 de octubre parece que se arma la de San Quintín porque los miembros se pasan el día entero discutiendo, ante el pleno y en conciliábulos. Se anuncia que al fin se va a votar una resolución, pero entonces crece el alboroto porque Sánchez y sus partidarios piden voto en urna, y Susana Díaz y los suyos lo quieren a mano alzada. ¿Quién tiene razón? Todo es relativo. Los que se niegan al voto en urna alegan el temor a un pucherazo. Los que no quieren mano alzada alegan que muchos votarán a favor de Susana Díaz y los suyos por miedo a perder el favor de los andaluces y pro andaluces del comité, los más numerosos; es decir, por miedo a retratarse. Final de todos conocido: Sánchez pierde la votación y dimite. ¿Por qué dimite? No se puede afirmar con rotundidad. Hay quien dice que por evitar la división definitiva del partido y hay quien dice que porque no tuvo los arrestos suficientes para plantar cara a Susana Díaz y los suyos. ¿Quién tiene razón? Depende. Cada cual tiene derecho a opinar lo que mejor le parezca y es inútil argumentar a favor de una postura o la otra porque, como enseñaban los sofistas, una cosa puede demostrarse cierta y puede demostrarse cierto lo contrario. Todo es relativo.

 

Se nombra a Gestora para que dirija el partido. La Gestora ordena a los diputados del PSOE que se abstengan para permitir la investidura de Mariano Rajoy.  Según los estatutos, a la Gestora no corresponde imponer una decisión que afecta al gobierno de todo el país. Su única función debería consistir en la convocatoria de un Congreso en la que los militantes decidan la dirección del partido. Pero unos afirman que el Comité Federal decidió la abstención y que la Gestora debe velar para que la decisión se cumpla. ¿Tienen razón? Otra vez, según se interpreten los estatutos. Nadie tiene la verdad absoluta. Todo es relativo.

 

Pero se da el caso de que la realidad perceptible no es relativa. Si alguien corre a toda pastilla hacia un poste sin modificar su dirección y sin frenar, se la pega. La solidez del poste no es relativa, como lo demostrará el chichón o la brecha en la cabeza  que se haya hecho el corredor masoquista. Claro que un sofista avezado recurrirá hasta a la física cuántica para demostrar que el poste solo estaba en la imaginación del accidentado. Otra vez, todo es relativo.

 

Por esa regla, también se puede decir que lo que para unos es signo de inteligencia y tolerancia, puede ser para otros señal de pereza o cobardía. Es mucho más fácil negar la existencia de verdades absolutas que hacer un esfuerzo por buscar la verdad.

 

Para Pablo Iglesias, el derecho a la libertad, a la justicia, a la igualdad era inherente a todos los seres humanos de toda condición.  No se puede negar la verdad absoluta y universal de ese derecho sin caer en la amoralidad. ¿Qué la ética y la moral también son relativas? No se puede negar la cualidad de verdad absoluta a los valores humanos sin estar dispuesto a vivir en un mundo de salvajes  en el que cada individuo viva procurando su propia supervivencia, cueste lo que cueste, aunque cueste la supervivencia de los demás. Ese mundo inhabitable para los seres humanos es el poste plantado por la realidad contra el que se la pegaría todo individuo dispuesto a ignorarlo.

 

Hoy, quienes sienten de verdad la ausencia de Pablo Iglesias, quienes se indignan ante el hecho de que su nombre y el nombre del partido fundado por él se utilicen para apoyar una ideología contraria a la que él defendió, se niegan a aceptar un relativismo que justifique alzarse con el santo y la limosna. Si los miembros de la Gestora y sus seguidores entienden al PSOE como un partido político cuyo fin, por encima de todo, es alcanzar el poder aunque ese fin suponga renunciar a la ideología que lo creó, quienes siguen fieles a sus principios originales están en su derecho de exigir que la Gestora y sus seguidores, respetando, al menos, la ley de propiedad intelectual,  dejen de utilizar unas siglas que exigen adhesión a la visión de la realidad, a los principios, valores y objetivos que  movieron a Pablo Iglesias Posse a fundar el Partido Socialista Obrero Español.

 

 El relativismo en materia moral se presenta en nuestros días como modelo superador en contraste con la idea de un grupo de normas de conducta de validez universal, y se le atribuye como virtud el promover la pacífica convivencia entre diferentes culturas promoviendo la tolerancia.

 

El mismo autor, Russell, expresa su parecer afirmando "cierto tipo de gente que se cree superior suele decir con suficiencia que 'todo es relativo', lo cual es absurdo, porque si todo fuese relativo, no habría nada relativo a ese todo". Coherencia.

 

María Mir-Rocafort es analista sociopolítico y columnista.

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