Cada día estoy más asqueado de la política y de la gran mayoría de políticos de este país. Nunca creí que pudiera detestarla tanto y la culpa la tiene los que forman esa casta a la que llaman “clase política”.
Lo que está pasando en este país con los políticos no lo merecemos los ciudadanos, ni siquiera los que tozudamente votan a los que no hacen otra cosa que saquear este país con su corrupción, beneficiar a unos pocos y cargar contra el resto de ciudadanos.
No deja de sorprender que un partido, que es la representación de la corrupción de este país, gane las elecciones y siga teniendo mayor estimación de votos al día de hoy.
Una gran parte de la sociedad civil está “enferma” si da por bueno que la mentira, el engaño y la corrupción se pueden permitir en los políticos e, incluso, premiar, votándoles cada vez que se presenten a una reelección.
El mensaje que se envía a esos políticos indecentes y corruptos es que roben todo lo que puedan, que nosotros seguiremos votándoles. Y esos políticos toman nota de ese mensaje y saben que muchas canalladas que cometan, van a seguir contando con el voto de esa importante masa de ciudadanos.
Los que representaban la alternativa del bipartidismo, tampoco se les quedan a la zaga. La vieja guardia que dijeron representar el cambio en octubre de 1982, a los que muchos millones de españoles les apoyamos, con el paso de los años hemos comprobado que se han aburguesado y viven muy cómodamente conviviendo con la corrupción, de los que muchos de ellos forman parte.
En estos días estamos viendo y viviendo con asombro el guirigay que tienen en sus filas, donde esa vieja guardia intenta por todos los medios secuestrar la opinión y capacidad de decisión de sus millones de militantes y simpatizantes, porque temen perder sus prebendas si en este país cambia algo.
Esa vieja guardia, junto con los que nos gobiernan, temen un cambio profundo que este país necesita, porque son conscientes que muchos de ellos acabarían en prisión por sus fechorías, porque no contarían ni con jueces que les puedan favorecer, ni con indultos que les permita incumplir las condenas que les cayeran.
Pienso que tanto el PP como el PSOE deben seguir existiendo en este país, porque representan a una parte de la sociedad y entre sus militantes hay muchísimas personas honradas, Pienso también que esas personas honradas se avergüenzan de lo que ven en las filas a las que apoyan.
Los ciudadanos, en conjunto, hemos permitido que este país haya llegado a este estado de corrupción y, si no hay un cambio profundo en la sociedad, esta es la herencia que dejaremos a hijos y nietos.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.


























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