La magistrada y exdiputada de Podemos, Victoria Rosell, también asume un doble papel ante la justicia.De una parte, se ha personado o intenta personarse ante la Sala de lo Penal y lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) como acusación contra el magistrado Alba Mesa, por presuntamente haber maquinado pruebas contra ella para favorecer la querella del exministro Soria.
Y de otra parte, debe responder frente a la magistrada Margarita Varona, de la Sala de lo Penal y lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), como imputada en las diligencias penales abiertas por la querella que José Manuel Soria presentó en su contra por los presuntos delitos de retardo malicioso en la administración de justicia, prevaricación judicial y cohecho.
Se produce la circunstancia de que la misma magistrada de la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), Margarita Varona, será la encargada de instruir la querella de José Manuel Soria contra la magistrada Victoria Rosell, y también las diligencias penales contra el magistrado Salvador Alba por la reunión que mantuvo con el empresario Miguel Ángel Ramírez en la que se fabricó una declaración para perjudicar a la exdiputada de Podemos por Las Palmas a cambio de archivar la causa que afecta al fundador del Grupo Ralons, en base a una supuesta nulidad de las actuaciones de la magistrada.
En su momento, La Provincia publicó que era muy probable que la magistrada Carla Bellini se abstendrá de intervenir en el procedimiento contra Victoria Rosell, debido a los lazos de amistad que tiene con José Manuel Soria.
En el supuesto de que las magistradas presenten causa de abstención por amistad o enemistad con algunas de las partes, se tendría que completar la Sala de lo Penal o requerir la participación de magistrados de otras salas a lo largo de los procesos, que obligará a designar a un magistrado del turno de sustitución y le podrá tocar a Javier Varona, César García Otero, Pedro Herrera o Ricardo Moyano.
El papel ante la justicia de Miguel Ángel Ramírez como denunciado por el magistrado Salvador Alba por la grabación y publicación de la reunión que mantuvieron el en despacho del segundo, en la Ciudad de la Justicia, el día 16 de marzo, parece más pacífica en la medida de que si se demuestra la autenticidad de la grabación y que la misma no fue manipulada, no solo no habría cometido delito sino que estaba obligado a denunciar lo que presuntamente es un delito por el contenido de dicha conversación.
El papel de José Manuel Soria, en unos presuntos delitos que ni le va ni le viene, parece una clara manifestación de un deseo de venganza personal del que creo que no saldrá muy favorecido.
A partir de todos los hechos que he venido relatando en esta serie de artículos, ya está todo en manos de la justicia y será ella la que ponga a cada uno en su sitio. A los ciudadanos de a pie solo nos queda esperar.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.


























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