La reunión preparatoria celebrada el día 16 de marzo de 2016, en el despacho del magistrado Salvador Alba, a instancias de éste, con el imputado (ahora “investigado) Miguel Ángel Ramírez (quien grabó la reunión), para que cargara contra la magistrada Victoria Rosell presuntamente a cambio de archivarle la causa penal que se sigue contra él en el Juzgado de Instrucción Nº 8 de Las Palmas de Gran Canaria) fue una fecha nefasta para el magistrado Alba Mesa, que se ve metido en un berenjenal penal y ¿disciplinario? que puede acabar con su carrera profesional.
La declaración “absolutamente espontánea” prestada por Miguel Ángel Ramírez el día 23 de marzo de 2016 (una semana más tarde de la preparatoria), ante el magistrado Salvador Alba, quién actuó en calidad de magistrado sustituto del Juzgado de Instrucción Nº 8 de Las Palmas de Gran Canaria, podría considerarse, “a priori”, nefasta para los intereses de la entonces diputada de Podemos y ex magistrada del citado Juzgado de Instrucción, porque de esa declaración salió ese mismo día un Informe, emitido por el magistrado Alba, que sería determinante para que la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, presidida por el magistrado Manuel Marchena, admitiera a trámite la querella presentada por el entonces ministro de Industria, José Manuel Soria, contra la ex magistrada Rosell por los presuntos delitos de retardo malicioso en la administración de justicia, prevaricación y cohecho durante su anterior etapa de magistrada en el Juzgado de Instrucción Nº 8 de Las Palmas de Gran Canaria, además de denunciarla por los delitos de injurias y calumnias, que decayeron desde el primer momento.
Resultó sorprendente que a José Manuel Soria se le permitiera seguir adelante con la querella contra Victoria Rosell, una vez que fueron desechados los delitos de injurias y calumnias, actuando como acusación popular y sin prestar fianza. Además, esta querella siempre contó con el rechazo del Ministerio Fiscal.
El refranero español es muy rico y tiene frases para aplicar a casi todos los casos de la vida cotidiana. Existe un refrán muy apropiado para lo que pudieron sentir el magistrado Salvador Alba y el exministro José Manuel Soria cuando tuvieron conocimiento, el día 11 de mayo de 2016, de la publicación en eldiario.es del contenido de la grabación que efectuó Miguel Ángel Ramírez al magistrado Alba, en la reunión preparatoria del día 16 de marzo de 2016, de la posterior declaración de Ramírez una semana más tarde. Debieron sentir lo que se entiende por “mi gozo en un pozo”, porque de repente, todo se desmoronaba debajo de sus pies.
La publicación de la grabación que hizo Miguel Ángel Ramírez al magistrado Salvador Alba, maquinando para fabricar una declaración con la finalidad de perjudicar a la magistrada y exdiputada de Podemos Victoria Rosell, sumía en un pozo el gozo que previamente pudieron sentir José Manuel Soria y el magistrado Salvador Alba, quien manifestó que no sentía animadversión contra Victoria Rosell con estas palabras “Es una cabrona, una de puta”.
Al día siguiente, el jueves 12 de mayo, la exdiputada de Podemos Victoria Rosell, tras conocer el contenido de las grabaciones publicadas por eldiario.es, manifestó a la Cadena Ser, que “si es impactante oír a un cargo policial o del Partido Popular (PP) perder su neutralidad política y decir las cosas que han dicho de Podemos, oír a un juez es sobrecogedor”.
En relación con la grabación dijo que “me parece un torpedo en la línea de flotación de lo que me han querido construir con esta querella”; asegurando que desconocía el encuentro entre Salvador Alba y Miguel Ángel Ramírez, "aunque sabía que esos informes eran falsos y destilaban animadversión, pero no podía saber que obedecían a esto".
Tras conocer la grabación aseguró que “se explican muchas cosas”, y recordó “que le sorprendía que en la querella presentada por Soria, el exministro solicitara como diligencia que se pidiera un informe al juez Alba, lo que resulta muy extraño, porque no es ni un documento, ni una pericial, ni una testifical, es una prueba realmente extraña”, afirmando “que le pareció raro que el Tribunal Supremo la admitiera”.
Acabó afirmando que “ahora sabemos que ese informe y la declaración que acompañó, al parecer estaban amañados o preparados en mi contra y la verdad es que es impactante”.
Cuando parecía que Soria iba a tener su primera victoria judicial contra la exdiputada de Podemos, las cosas comenzaron a virarse el día 11 de mayo de 2016. El caso no está cerrado, pero las perspectivas ya no son las mismas.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.60