Quizás de la única cosa que deberíamos sentirnos responsables en nuestro paso por la tierra es de las amistades que cultivamos. Al menos eso quiero creer, porque si de algo me siento afortunada es de tener buenas amigas. Amigas que me quieren y a las que quiero aunque no se lo diga. Sé que siempre estarán ahí y lo seguirán estando, a pesar de la lejanía, del tiempo y lo mucho que suceda en nuestras vidas.
Hoy quiero hablarles de mi amiga Cecilia Guerra García​, educadore de familia del Ayuntamiento de Telde, cuando pienso en ella no puedo evitar recordar la frase de Bertolt Brecht “Hay hombres que luchan un día y son buenos, hay hombres que luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, y los hay que luchan toda una vida, eso son los imprescindibles”.
Ceci es una mujer de bandera que combate cada día por la erradicación del machismo y por la igualdad de las mujeres y sabe bien que el machismo no es cuestión de edad, ni de clases sociales, ni de lugares sino el síntoma más evidente de una sociedad enferma. Pocas mujeres he conocido tan convencidas de que esta es una lucha sin cuartel, una batalla en la que no podemos rendirnos.
Mujeres como ella son ahora más necesarias que nunca, mujeres que estarán siempre bajo sospecha, de ser conflictivas, peligrosas, incómodas. Mujeres de armas tomar, dispuestas cada día a erradicar los prejuicios y las falsas creencias que arrastramos desde hace siglos, mujeres que no cesan en su empeño, que están firmemente convencidas de que grano a grano se hace una montaña. Mi amiga no es fácil, ni simpática, ni complaciente, no es condesciende con nada ni con nadie, pero ella se peleará por ti si hace falta, y por ti que eres incapaz de decir nada y por ti que apenas ves lo que sucede, ella se lanza a la calle cada mañana con sus gafas violetas y con sus palabras como arma y te coloca en tu sitio.
Hace unos día mientras esperaba en la entrada del cine tuve que afearle la conducta a un hombre. Estaba delante de él y pude oír la conversación. Un amigo se le acerco a saludarlo y le contó sobre la muerte de una mujer en manos de su ex pareja, su respuesta no pudo ser más cruel y machista: “Algo habrá hecho”. Entonces fui a por él, como una fiera, para recriminarle sus palabras, varias mujeres que me habían oído se unieron a mí para increpar aquel hombre. Pensé en mi amiga Ceci y en cómo su granito de arena iba creciendo por toda la isla.


























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.240