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El Sáhara: camino de libertad

cojeda Domingo, 10 de Abril de 2016 Tiempo de lectura:

El Sáhara Occidental, atraviesa momentos bastante ‘delicados’ en cuanto a su futuro se refiere. La visita de Ban Ki-moon a los territorios ocupados en Tinduf y otros lugares en donde se encuentra la población saharaui, ha tenido sus ‘interferencias’ ya que a Marruecos no le ha sentado nada bien. A la par, el reino alauita ha ‘intentado’ expulsar a varios miembros de la Minurso porque Mohamed VI no ve con buenos ojos este ‘ataque’, como él lo califica, contra el proceso de ‘autodeterminación’ del pueblo saharaui.

 

La delegada del Frente Polisario en España, Jira Bulahi, espera que la reciente visita de Ban Ki moon al Sáhara Occidental impulse su referéndum: "La crisis de refugiados es el drama de los saharauis desde hace 40 años".

 

Jira Bulahi nació el 20 de junio de 1965 en El Aaiún, cuando todavía el Sáhara Occidental era una provincia española. A finales de 1975, con nueve años, huyó con sus hermanos de la invasión marroquí en aquella colonia. Llegó unos meses más tarde a Tinduf, en el desierto argelino, donde empezaban a instalarse los campamentos de refugiados que 40 años después siguen siendo el hogar no elegido de más de 180.000 saharauis.

 

Este año se cumplen cuatro décadas de la proclamación de la República Árabe Saharaui, un Estado en el limbo entre el no reconocimiento de la mayor parte de la comunidad internacional (incluida España) y su huella en los ‘mapamundis’ a veces indicado como ‘territorio ocupado’. Naciones Unidas mantiene una misión de apoyo al referéndum de autodeterminación teóricamente acordado pero nunca llevado a cabo que Bulahi reivindica ahora, desde su nuevo cargo, como representante del Frente Polisario en España.

 

¿En qué piensa cuando ve la actual crisis de refugiados en Europa?

 

Es un drama que debe preocuparnos a todos, pero también un proceso que vivimos nosotros desde hace más de 40 años. Conviene hacer una reflexión sobre esa situación y no dejar que se eternice en el tiempo.  Conlleva de por sí un deterioro de todo: del curso de vida de la gente, de los núcleos familiares, del desarraigo y trastoca todos los parámetros del hábitat, tanto ‘in situ’ (en Tinduf), de donde procedemos los refugiados ‘saharauis’ como en el territorio donde estamos destinados a integrarnos (la autoproclamada República en la costa sur de Marruecos que la ONU apoya aunque países como España no reconocen). Es un tema difícil, muchas veces no valorado en todos sus aspectos. Es un tema no elegido, más bien impuesto y hay que darle solución cuanto antes posible mejor.

 

Usted era una niña de nueve años cuando huyó hacia los campamentos de Tinduf, en el desierto argelino. ¿Qué recuerda de aquella travesía?

 

Lo que más me marcó toda la vida fueron los bombardeos de ‘napalm’ y fósforo blanco (denuncia que está juzgando la Audiencia Nacional), hecho sobre el que también siempre eché de menos alguna denuncia de un organismo internacional. También es tener que reiniciar una vida de la nada en una zona inhóspita, desértica totalmente. Los medios de vida básicos como el agua, tienes que perforar o buscarlos a miles de kilómetros cuando tampoco tienes un depósito al que trasladarlo ni con qué. Son cosas que marcan, pero no hay mal que por bien no venga y forjan también la posición de desafío, de sobrevivir… El instinto humano es merecedor de toda admiración, porque luego ves cómo creces dentro de las adversidades.

 

No hay quien ansíe tanto la paz como quien sufre su ausencia. Pero no deja de ser arrastrar incluso un cambio generacional, tanto el color de la tez, la estatura… todo, todo incide. Es una generación que nada tiene que ver, depende de la ayuda humanitaria, muchas veces irregular e impuntual y muchas veces condicionada por criterios que nada tienen que ver con lo que te depara el destino. Es una guerra injusta, impuesta y un derecho legal internacional que te corresponde consensuado internacionalmente. Pero aquí estamos todos para subsanar errores. Somos humanos y toda obra humana es rectificable y desde la sabiduría conviene siempre colaborar en aras de la paz.

 

Su huida fue en 1976, el mismo año en que su pueblo proclamó la República Árabe Saharaui Democrática. Son más de 40 años en los que la ONU reconoce su derecho a la autodeterminación, pero sigue sin ser un país reconocido en numerosos casos, incluida España.

 

Y la paradoja de que España (independientemente de que continúa sin reconocer nuestra independencia) sigue sin anular tampoco esos acuerdos tripartitos a través de los cuales se hizo la venta de nuestro territorio entre Marruecos y Mauritania, país (este segundo) que firma la paz con el pueblo saharaui el 5 de agosto de 1979 y reconoce la República. Han sido 40 años de construcción, de una visión hacia el futuro, de inversión en el factor humano del que soy una privilegiada (de formarse y retornar a los campamentos) para poder incidir allí en la mejora de las condiciones, de la evolución socio-político-cultural y trabajar también en aspiraciones que son de todos los saharauis.

 

Afortunadamente, se han ido sumando también los amigos, que han ayudado a través de todos esos años a aliviar el sufrimiento, deponer el déficit de la deuda. Pero España sigue sin saldar esa deuda histórica, no así la ciudadanía, que ha estado desempeñando un papel totalmente distinto a lo que los sucesivos gobiernos de España no han podido o querido ‘reparar’. Es el único conflicto que España tiene pendiente en su política exterior y es el que más le atañe desde el punto de vista ‘histórico’, pero también en correspondencia con esa ciudadanía ‘solidaria’ e incondicional.

 

¿Cuál es su objetivo como nueva delegada del Frente Polisario en España?

 

El primer objetivo de todos es poder acelerar una solución definitiva al conflicto del Sáhara que permita a los saharauis decidir y llevar a cabo la autodeterminación a través de ese referéndum tantas veces prometido. Segundo, trabajar en la temática saharaui en todos los ámbitos conjuntamente con el movimiento solidario (...). Poder visualizar la realidad de los derechos humanos.

 

El 1 de marzo, 25 jóvenes comenzaron una huelga de hambre. Están condenados por tribunales militares a entre 20 años y cadena perpetua (en Marruecos) por el mero hecho de solicitar unas ‘demandas sociales’ como la cercanía a los hogares de su familia y reivindicar su opción de saharauis. Hay también un activista al que por quinto año consecutivo, después de matricularse en la universidad, se le impide continuar sus estudios por ser un activista saharaui (...). Es una lucha pacífica. No han utilizado ningún tipo de violencia. Sin embargo, la respuesta siempre ha sido intransigente, contundente, persecución, torturas… por parte de Marruecos.

 

¿Cree que las huelgas de hambre de los 25 van a servir de algo?

 

Yo creo que si cuentan con el apoyo de los ‘amantes de la paz’ y defensores de los Derechos Humanos, creo que sí. En la medida en que ayudamos por lo menos a acercar la solución definitiva pero también a visualizar la realidad que está siendo silenciada durante estos cuarenta años.

 

Recientemente estuvo el secretario general de la ONU Ban Ki-moon en los campamentos de Tinduf. En Rabat no sentó nada bien esta visita. ¿Cree que va a evolucionar la situación gracias al apoyo a su autodeterminación de Ban?

 

Debería marcar un antes y un después. Él mismo ha declarado que viene para reactivar este proceso, reanudar las negociaciones directas para llegar a una solución justa, duradera y mutuamente aceptable. De hecho, viene después de una serie de obstáculos de meses de impedir su visita, como siempre, Marruecos. Para los saharauis no es una sorpresa la intransigencia del reino de Marruecos. Se ha apoderado del Sáhara por la violencia, difícilmente entrará en razón. Es la comunidad internacional a la que le corresponde jugar ese papel y presionar. La Minurso es testigo de las violaciones de Derechos Humanos (...). Quien constata que no tiene voluntad de cooperar es Marruecos (...). La solución del Sáhara es un factor de estabilidad en la región, sin duda alguna.

 

¿Para retomar esas conversaciones de paz con Marruecos hay alguna condición previa del Frente Polisario?

 

La condición previa ya está estipulada. Hay un plan de paz que comenzó con el cese del fuego el 6 de septiembre de 1991. Debía haber culminado en la realización del referéndum. Hay un programa de acercamiento y entendimiento que siempre ha tenido, cada vez que arribamos a un punto acordado dentro de la agenda, los mismos obstáculos y excusas por parte de Marruecos. Son ya 25 años de no voluntad política por su parte. Hay muchas, ‘enésimas’ opciones que pasan a través de las urnas y las deciden los saharauis.

 

Lo que pasa es que en 25 años no se ha avanzado en ninguna dirección. En toda negociación al final tienen que ceder las dos partes. ¿Hay algo nuevo en lo que el Frente Polisario esté dispuesto a ceder?

 

Yo creo que las líneas rojas ya están marcadas. Se ha cedido que se haga un referéndum, cuando para muchos saharauis es un insulto. Sobran evidencias que visualizan qué quieren los saharauis como opción: la independencia. De antemano se ha concedido aceptar cualquier resultado. Yo creo que más no se les puede pedir a los saharauis. Aún conservo el Libro de Familia, pero no tengo pasaporte español. Prefiero que reconozcan el mío, el saharaui. Así tengo ‘libre acceso’ al Sáhara Occidental. Yo creo que las concesiones en este sentido es colaborar (con la Minurso), esperar, no responder con la misma moneda cuando se viola el ‘cese el fuego’.

¿En ese referéndum quiénes votarían?

 

Deberían ser los saharauis partiendo del último censo realizado por la Administración de España en 1975 con las pertinentes rectificaciones que se han realizado ya en el proceso de identificación auspiciado por las Naciones Unidas: las cifras son difíciles de concretar, pues aquel censo registró a 74.000 personas que eran los habitantes existentes en El Aaiún (españoles y saharauis, cifra algo ‘aumentada’), pero la población ha crecido. Sería muy complicado saber cuántos saharauis, nativos, son los que podrían tener derecho a ese ‘censo’. A los más de 180.000 que viven actualmente en Tinduf habría que sumarle un número indeterminado (tal vez miles) de quienes viven en Marruecos, Mauritania y España, principalmente pero, no todos tendrían opción a ese ‘sufragio’ ya que tendrían que aportar su lugar de nacimiento.

 

Más de 40 años de conflicto y de vida de refugiados. ¿Con qué pasaporte viaja usted?

 

Los saharauis tienen un pasaporte argelino específico concedido en apoyo a la causa saharaui por parte de la Administración argelina, pero llevo también el pasaporte diplomático saharaui no reconocido en el Estado español pero sí en varios países africanos. Aunque soy española de nacionalidad y aún conservo el Libro de Familia, no tengo pasaporte español. Repito, prefiero que reconozcan el mío, el ‘saharaui’.

 

Lala Sidi Mohamed

El pasado 17 de marzo de 2016 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió de urgencia para analizar la crisis provocada por los ataques marroquíes al secretario general de la ONU, tras su viaje a los campamentos de refugiados saharauis para buscar una solución al conflicto de 16 años entre Marruecos y el Frente Polisario por el Sahara Occidental, tras las declaraciones de Ban Ki-moon en las que se refería a la presencia de Marruecos en el Sáhara Occidental, que ‘invadió ilegalmente’ la región desde la “Marcha Verde”, y continúa su ‘ocupación’ en dicho territorio.

 

Este hecho ha desencadenado una creciente escalada de tensión en la zona al desafiar Marruecos a la MINURSO (Misión de la Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental), a la que decidió expulsar de los ‘territorios ocupados’, rompiendo con ello los acuerdos del año 1991 en el que se llegaba a un alto el fuego tras 16 años de ‘conflicto militar’ por el Sahara Occidental. Como ciudadana saharaui nacida en los campamentos de refugiados saharauis en el desierto de Argelia, no puedo menos que mostrar mi más absoluta decepción ante el silencio de la mayoría de los grandes medios de comunicación españoles y por un gobierno en funciones, el que representa el presidente, señor Mariano Rajoy y el ministro de Exteriores, señor Margallo, que no sólo no se han pronunciado a favor de la legalidad de la Minurso, sino que han bloqueado en el Consejo de Seguridad una acción clara y contundente contra Marruecos, por vulnerar los acuerdos de paz, poniendo en serio peligro la seguridad de la zona y que seguramente producirá una nueva vuelta de tuerca en la vulneración de los derechos humanos que Marruecos practica en el Sahara Occidental ‘ocupado’, donde se encarcela a los saharauis y se les priva de libertad de opinión y de un futuro como pueblo.

 

Como saharaui no puedo menos que apreciar lo que la sociedad española ha hecho durante todos estos años por los refugiados saharauis, pero es triste ver la traición que el gobierno y los grandes periódicos hacen con la causa saharaui. Los gobiernos de España, potencia administradora del Sahara Occidental (ante las Naciones Unidas), y con la innegable responsabilidad histórica sobre la región que literalmente ‘abandonaron’ a su suerte, guardaron silencio y apoyaron en secreto a Marruecos, lo que no sólo los convierte en cómplices de una ilegalidad flagrante, sino que la sitúa fuera de la tradición internacional de apoyo a las misiones de paz. Ni Rajoy, ni Pedro Sánchez, que estos días decía en un viaje a Canarias, que desconocía lo que estaba pasando en el Sahara Occidental, han declarado su apoyo a la legalidad internacional.

 

¿Seguirá España amparando con su silencio los ataques y menosprecios a la labor del secretario general de la ONU? ¿Es ese el papel de España en el mundo? ¿Abandonar a los más de 200.000 refugiados saharauis en el desierto? ¿Permitir continuas vulneraciones de derechos humanos pegados a sus fronteras como los de manifestantes saharauis del campamento Gdeim Izik condenados a cadena perpetua por pedir que simplemente se cumpla la legalidad? ¿Permitirá España que el Rey de Marruecos, con la complicidad o silencio del Jefe de Estado español y de un gobierno en funciones se aproveche de una situación de crisis política, de una Europa herida en su proyecto político, acosada por la crisis de los refugiados sirios, del terrorismo yihadista para desmontar los acuerdos de paz y consolidar de facto una ‘ocupación’ que sólo deja a los saharauis la opción de volver a las armas ante el abandono internacional?

 

Yo espero que no, y que la sociedad española, la verdadera, la ‘solidaria’, cansada de aguantar los desplantes de Marruecos y el silencio de España, grite en alto contra esta nueva tentativa de dejar en el ‘exilio’ a un pueblo que es el que posee la ‘soberanía’ del Sáhara Occidental, territorio que le fue ‘expoliado’ y que recuperará gracias a la presión ejercida en el ámbito internacional por la ONU, como autoridad máxima que será la que dicte la ‘resolución’ que tanto tiempo ha estado esperando el pueblo saharaui que volverá a habitar esa región del Norte de África, cuya capital, El Aaiún será ‘liberada’ de tanto intruso marroquí y serán los nativos saharauis los propietarios y los que vivirán en ella en ‘paz y libertad’.

 

Concluyo este artículo en el que van incluidos dos escritos de sendas mujeres saharauis, una, Jira Bulahi, delegada del Frente Polisario en España que ha concedido esta entrevista para que la ‘opinión pública’ tenga conocimiento del momento actual que vive el Sáhara Occidental, y Lala Sidi Ahmed una ‘luchadora’ por la causa saharaui que ha querido expresar su opinión sobre los acontecimientos que, últimamente, se vienen desarrollando en los TTOO y a las puertas de El Aaiún, con la visita de un Ban Ki-moon que ha salido muy defraudado por la actitud ‘negativa’ de Marruecos en lo que se refiere al tan conocido asunto más que ‘diplomático’ entre el conflictivo reino alauita y los representantes saharauis de la RASD y el FP. Una ‘solución’ que depende mucho de la actitud de Marruecos ya que el Frente Polisario ha ‘cedido’ más de lo estipulado y la realidad es que el Sáhara Occidental es ‘propiedad’ de los saharauis.

 

Cualquiera que sea la ‘resolución’ que se dicte debe favorecer en ‘gran medida’ al pueblo saharaui, poseedor de una ‘soberanía’ de la que es el auténtico valedor de un territorio que nunca ha sido ‘propiedad’ de Marruecos aunque así lo crea Mohamed VI, que, como pretende Pedro Sánchez en España, está ‘emperretado’ en hacerse con una ‘pepita de oro’ que no le pertenece. El Sáhara Occidental es de los saharauis, salga el sol por donde salga. ¡No existe otra ‘explicación veraz’…!

 

Desde todos los rincones donde viven los saharauis, en El Aaiún ‘ocupado’ por el ejército marroquí; en los aledaños a la capital (Gdeim Iziq), ‘ocupado’ también por fuerzas marroquíes y, con la salvedad de los TTOO en Tinduf donde residen la mayoría de los saharauis, tan solo se escucha un grito ‘pacífico’ y ‘esperanzador’:

 

¡¡¡ Sáhara Libre…!!!

 

Francisco Javier Burón Monís es ciudadano de Telde.

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