En 1982, Margarita Manrique de Lara Martín-Neda tenía con 23 años, estaba soltera y trabaja como secretaria con su padre, cuando conoció a Rafael González y Bravo de Laguna, que en esa fecha tenía 34 años, estaba casado desde el 24 de octubre de 1973 con María Fátima Rodríguez del Río y tenía, además, una hija llamada Juana Teresa.
Margarita Manrique de Lara se “encapricha” de Rafael González y Bravo de Laguna, que trabaja en unas oficinas que tiene en el Hotel Santa Catalina donde se celebran sus encuentros amorosos. Sus padres tratan de alejarla de él, pero la pareja sigue viéndose a escondidas. A los 4 meses de relaciones, con gran disgusto de su familia Margarita se queda embarazada.
Los dos son miembros de dos de las familias más respetables, conocidas y que forman parte de la aristocracia más rancia de las islas. Margarita es la mayor de ocho hermanos y desciende de los Manrique de Lara, Grandes de España en la época de Carlos I, una de cuyas ramas se asentó en Fuerteventura, donde eran conocidos por los «coroneles» de La Oliva, y de los Martín-Neda, una “familia bien” de Tenerife. Tanto su padre, José, como casi todos sus hermanos son conocidos abogados que ejercen su profesión en los tribunales de Gran Canaria. Rafael González y Bravo de Laguna, esta ligado al ex presidente del Parlamento de Canarias y del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna y a otros próceres canarios, establecidos en las islas desde el siglo XV.
El embarazo de Margarita trasciende y se convierte en un escándalo especialmente para su familia. Rafael, que al parecer tenía en esa época otros romances, se niega a casarse con Margarita. Para evitarle la vergüenza social y el embarazo público a su familia, se marcha a vivir a un apartamento que sus padres poseen Madrid, dando a luz a un varón el día 9 de enero de 1983.
Pasado unos años regresa a Las Palmas con el hijo ya bastante mayor y se instala en casa de sus padres, al mismo tiempo que reanuda su vida sentimental con González y Bravo de Laguna, conocido entre sus amigos como “picha brava” y “el urraca”.
Para evitar las habladurías, los padres de Margarita ejercen a partir de entonces una enorme presión para que Rafael disuelva su anterior matrimonio y se case con su hija. Rafael se divorcia y se casa por lo civil con Margarita. No conforme con este arreglo, alegando que son de convicciones muy católicas, le obligan a pedir la nulidad eclesiástica. Para instar la nulidad del anterior matrimonio de Rafael y María Fátima, se monta un expediente amañado en el tribunal eclesiástico de Las Palmas, que confirma el tribunal interdiocesano, que actúa como una segunda instancia.
Aunque con grandes altibajos, la convivencia de la pareja duró hasta el año 2002. Meses antes, Margarita se encapricha en adoptar a una niña en Rumania, lo que hace con conocimiento de su marido, que da su total consentimiento y acepta que la menor sea inscrita a nombre de la pareja. De forma paralela, Margarita se busca un amante clandestino al deportista olímpico de vela Agustín Juárez, como pasatiempo para sus ratos libres, que según ella son muchos ya que su marido está permanentemente de viaje o trabajando.
Con 41 años de edad Margarita se quedó embarazada, se lo contó a su marido y le imploró que aceptara los hechos consumados. Rafael, que por esa época es ya un conocido empresario, con gran relevancia social y aceptó dar sus apellidos al hijo que naciera de ese embarazo.
A partir de ese momento la relación matrimonial quedó tocada de muerte y la pareja decide divorciarse y poner fin a la sociedad conyugal. El 14 de marzo de 2002 redactaron un convenio de divorcio de mutuo acuerdo y lo presentaron ante los juzgados de familia de Las Palmas de Gran Canaria. Paralelamente tramitaron un expediente de nulidad ante los tribunales eclesiásticos.
En el convenio regulador, redactado de común acuerdo por el abogado Luis León Fernández, amigo y persona de confianza del padre de Margarita de toda la vida, puede estar la clave de los innumerables conflictos que ocurriría a partir de entonces entre la pareja. Mientras se regulan los aspectos básicos de la convivencia de los divorciados, se deja sin tocar la sociedad de gananciales, incluidas dos cuentas corrientes que González y Bravo de Laguna tiene en Suiza.
Durante y después del matrimonio de Margarita y Rafael, José Manuel Soria ocupó distintos cargos políticos: Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria (23 junio 1995 - 30 junio 2003), Presidente del PP de Canarias (16 julio 1999 hasta la fecha), Presidente del Cabildo de Gran Canaria (2003 - 2007), Diputado del Parlamento de Canarias (27 mayo 2003 - 20 noviembre 2011), Vicepresidente y Consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias (24 junio 2007 – 19 octubre 2010), Diputado de las Cortes Generales (23 diciembre 2011 hasta la fecha) y Ministro de Industria, Energía y Turismo del Gobierno de España (22 diciembre de 2011 hasta la fecha).
José Manuel Soria y su esposa, María del Carmen Benítez López, siempre tuvieron y tienen una intensa actividad social y política en Canarias, especialmente en actos sociales y empresariales.
María del Carmen Benítez López trabaja de procuradora de los tribunales y es la colegiada número 154 del Ilustre Colegio de Procuradores de Las Palmas. Su parentesco con José Manuel Soria ha permitido a su esposa ser la una de las procuradoras más de Las Palmas de Gran Canaria, porque en todos los actos sociales, políticos y empresariales es fácil oírla decir “¿y por qué no llevo yo tus cosas?”. Con un marido tan influyente, nadie que se precie rehúsa esa sugerente invitación delante de su esposo.
En ese circulo de la clase burguesa de Las Palmas de Gran Canaria, en el que se mueve María del Carmen Benítez López, fue la elegida para representar ante el Juzgado de Familia a Margarita Manrique de Lara Martín-Neda.
Como no estaba satisfecha con el dinero que declaraba su exmarido Rafael, y que incluso podía haber incurrido en el delito de alzamiento de bienes (el juez desechó ambas cosas), el despecho de Margarita la llevó a presentar, a través de su procuradora María del Carmen Benítez López, unos documentos en los que supuestamente reflejaba movimientos bancarios de una cuenta corriente en Suiza a nombre de su marido.
En esa cuenta corriente aparecían importantes movimientos de dinero vinculados a dos iniciales: “LSL” y “JMSL”. Margarita no supo asegurar que pertenecieran a Luis Soria López y a su hermano José Manuel Soria López, pero el empresario y demandado Rafael González y Bravo de Laguna, confesó públicamente que sí correspondían a esas dos personas.
Rafael González y Bravo de Laguna, que siempre fue muy elocuente, además de identificar quienes eran los receptores del dinero que reflejaban las citadas iniciales, también contaba a quien le preguntaba que en más de una ocasión trasladó para el hoy ministro Soria dinero desde Suiza a Canarias para el pago, entre otros bienes, de una casa que adquirió hace años en el selecto barrio de Tafira Alta.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.


























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