Durante la larga estancia del bipartidismo del PSOE y PP en el poder y la alternancia, sin que los ciudadanos no diéramos por bueno acudir cada cuatro años a votarles y a dejarles hacer, sin meternos en quiénes eran sus candidatos en cada circunscripción electoral, incluso cuando muchos de ellos eran “cuneros o paracaidista” (candidato o diputado que es presentado por sus respectivos partidos en un distrito electoral al que no pertenece), existía en la amplia mayoría de los ciudadanos un desinterés generalizado por la política.
Ese desinterés se convirtió en recíproco, de manera que nuestros políticos se olvidaron de la calle y muchos de ellos se entretenían en “sus cosas”, viviendo como una verdadera casta. Mientras la economía de la explosión y especulación urbanística funcionó, menos interés tenía la ciudadanía por sus políticos y menos interés demostraban éstos por el día a día de los ciudadanos.
Con la crisis cíclica de la economía mundial, a la que se sumó nuestro país añadiéndole a la misma nuestra particular explosión de la burbuja de la construcción, propiciada en el gobierno de Aznar y Rato, la economía de este país se fue a la mierda y los ciudadanos se desesperaron y se cansaron de los políticos.
El resurgimiento de la protesta ciudadana tomó forma con el Movimiento del 15M, también llamado movimiento de los indignados, que fue un movimiento ciudadano formado a raíz de la manifestación del 15 de mayo de 2011, que había sido convocada por diversos colectivos sociales, donde después de que 40 personas decidieran acampar en la puerta del Sol esa noche de forma espontánea, se produjeron una serie de protestas pacíficas en España, con la intención de promover una democracia más participativa alejada del bipartidismo PSOE-PP (binomio conocido como “PPSOE”) y del dominio de bancos y corporaciones, así como una "auténtica división de poderes" y otras medidas con la intención de mejorar el sistema democrático de este país.
Desde el poder, especialmente desde el PP (p.e.: Esperanza Aguirre), se invitaba a estos movimientos sociales a que si querían cambiar el país, que se presentaran a las elecciones.
Pues dicho y hecho, de ese germen del Movimiento 15M nació Podemos, que no es otra cosa distinta de que los ciudadanos hayamos decidido por participar de forma activa y democrática en la política, sin ningún tipo de ataduras con bancos y empresas como tienen el resto de partidos, y donde el objetivo principal sea la defensa de los ciudadanos de a pie, los trabajadores, los autónomos y las pequeñas y medianas empresas, que son los que sustentan la economía de este país, y no la de los bancos y grandes corporaciones empresariales, como sucede hasta ahora con los gobiernos del PP y PSOE.
Las elecciones generales del pasado 20 de diciembre rompieron definitivamente el binomio PP y PSOE, porque un partido nacido de la nada hace poco más de año y medio consiguió convertirse en la tercera fuerza política del país con más de cinco millones de votos y 69 diputados. Me refiero a Podemos.
Ciudadanos es una recreación de marketing de una parte de las empresas del Ibex 35, de un partido que había sido fundado el 1 de junio de 2006 y que pasaba por la vida política española sin pena ni gloria. Desde las grandes empresas se rehabilitó como una alternativa a Podemos desde la derecha y que actuara como una muletilla del PP, como así está haciendo.
Esta pasada semana comenzó formalmente la XI legislatura española con la constitución del Congreso de los Diputados y el Senado.
En el Congreso de los Diputados se vieron caras, formas y estilos diferentes a los que estaban acostumbrados los políticos profesionales del PP y PSOE. Ha sorprendido la forma nueva de las tomas de posesión de sus escaños y sus vestimentas. El pueblo ha entrado a legislar en este país.
Desde la rancia derecha e incluso desde el PSOE se ha cuestionado y se ha armado un revuelo con Alberto Rodríguez, el diputado con rasta de Podemos por la provincia de Santa Cruz de Tenerife, por su cabello, y a la también diputada de Podemos, Carolina Bescansa, por ir al Congreso con su bebé, al que aún amamanta, a pesar de que existen otros antecedentes similares de diputadas del PP y PSOE.
Sin embargo no se han escandalizado por tener entre ellos al diputado comisionista Pedro Gómez de la Serna, que ganó el acta de diputado por la provincia de Segovia formando parte de la lista del PP.
Mucho trabajo hay que hacer todavía para normalizar la vida política de este país y para conseguir que en las instituciones se refleje la vida de la calle.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.


























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