Por primera vez desde la llegada de la segunda Democracia a España, tras el parón impuesto por la dictadura, las elecciones han pasado sin que nadie tenga claro qué Gobierno será el que tomará las riendas los próximos cuatro años, dados los "desencuentros" entre las distintas formaciones y, en algún caso, dentro de un mismo grupo político debido a los que aún se "aferran" a un bipartidismo casi extinguido...
Mientras el Presidente en funciones sigue dando muestras de no entender nada de la realidad del Estado y se obstina en una lectura confusa de los resultados, y su sempiterno convencimiento de que todo el que piense diferente a él está equivocado y busca el mal del País, otras formaciones "se pierden" en un mar de propuestas enfrentadas cuando no en debates internos.
Aparentemente, el líder con las ideas más claras parece ser (a día de hoy) Pablo Iglesias (no en vano tiene la mayor preparación) aunque a muchos les cueste entender la "línea roja" trazada con respecto al referéndum catalán y crean que sólo sirve para enturbiar las posibilidades de un acuerdo progresista...y no se equivocan (en parte)...
Parece que se trata de un obstáculo insalvable. Que el "derecho a decidir" no tiene lugar en un Estado Democrático (¿?), que la "unidad de España" está por encima de las voluntades del pueblo hasta tal punto que se les niega el derecho a opinar por sí mismo (simplemente opinar). Pero realmente hay mucho más que eso...
La realidad es, entre otras cosas, que al partido de Iglesias le ha ido pero que muy bien en las llamadas "nacionalidades históricas" del Estado (Cataluña, Galicia y País Vasco) y sería absurdo no aprovechar el tirón de votos que el apoyo a la autodeterminación le da en ellas, pero también hay más...
Otra realidad, quizás la más importante de todas, es que gran parte de su electorado apuesta por la reforma de la Constitución, algo que también es base del proyecto de Pedro Sánchez, dado que la realidad actual es muy diferente de la de 1.978 y todo debe actualizarse de acuerdo a las circunstancias de cada momento. Cada Estado ha hecho lo propio cada cierto tiempo: la de Estados Unidos, promulgada en 1.787 ha sido enmendada 27 veces, la última en 1.992; la de Alemania, de 1.948 ha sido reformada 60 veces; la francesa 24, y así la irlandesa, la portuguesa, etc...Sin embargo, la española sólo se ha "tocado" en dos ocasiones: en 1.992, con una reforma mínima (la introducción de una expresión en el texto) y la de gran calado de 2.011 realizada de manera "express" por acuerdo entre el Partido Popular y el PSOE ninguneando al pueblo.
Ahora, tanto el Partido Socialista como Podemos plantean reformas de calado que mejoren nuestro modelo de sociedad y Estado: El PSOE plantea, entre otras cosas, garantizar el Estado de Bienestar fortaleciendo los derechos sociales, reformar la estructura territorial del Estado avanzando hacia el Estado Federal, o ampliar los derechos y libertades. También, en su acuerdo electoral con Nueva Canarias, firmó por reconocer los derechos que tradicionalmente se han negado a Canarias y el anclaje del REF en la Constitución. La formación de Pablo Iglesias, por su parte, plantea reformar en la Carta Magna la Ley Electoral, la Justicia, blindar los derechos sociales o garantizar la lucha contra la corrupción...
Pero entonces, ¿cuál es el problema?...Iglesias sabe perfectamente que para lograr reformar la Constitución es necesario el acuerdo de una mayoría de 3/5 de cada una de las Cámaras, tanto el Parlamento como el Senado, y aunque en la primera muy posiblemente no habría el menor problema al estar dominada por fuerzas partidarias de la reforma, al llegar al Senado se toparían con la mayoría absoluta que las pasadas elecciones dieron al PP en esa Cámara, con lo que todo se vendría abajo y no podría hacerse el menor cambio si no pasa por el filtro pepero. ¿Única solución posible? La convocatoria de nuevas elecciones y esperar un resultado más favorable.
Pero Iglesias no es el único líder inteligente ahora mismo: Pedro Sánchez también es consciente del problema, pero hará lo posible por evitar unos nuevos comicios ante la posibilidad de que su partido siga perdiendo votos como hasta ahora. Además tiene otro frente abierto: sus "barones", con Susana Díaz a la cabeza, que incapaces de ver que son ellos directamente los responsables de la caída de votos, y que si no ha sido mayor ha sido gracias a Sánchez, intentan "cargarse" al candidato (como en su día hicieron con Zapatero) y "aspiran" a seguir en la oposición y dejar que Mariano Rajoy siga destrozando el "Estado de Bienestar" antes que pactar con quien consideran su "rival directo" (Podemos).
El "pulso" está echado. Si los barones del PSOE logran controlar el Partido, Rajoy volverá a ser Presidente. Si el auténtico sector socialista consigue mantenerse firme, quizás se consiga un acuerdo con las demás fuerzas progresistas. En ambos casos, la Reforma Constitucional será aparcada irremediablemente. Por ello, la mejor opción es la convocatoria de nuevas elecciones. Veremos cómo termina este "thriller".
Ángel Rivero García es ciudadano de Telde.

























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