Las aguas canarias guardan muchas sorpresas. Así se pudo volver a comprobar este domingo en un tranquilo día de playa. Mientras se estaba en familia en Salinetas, un bañista acercó a la costa un pulpo moribundo, pero no era un pulpo normal.
Según indica Oceanografica, empresa radicada en Telde que es líder a nivel nacional en la aplicación de la Economía Azul, “el animal mostraba extraños patrones de color y una membrana enorme de colores espectaculares. Había quienes se lo querían llevar a la cazuela pero quien lo encontró decidió que era mejor saber un poco más del animal y lo donó para la ciencia, se pudieron tomar unas imágenes y comenzar las pesquisas para determinar la especie”.
Se trataba de un pulpo manta de la especie Tremoctopus violaceus,”un cefalópodo tan raro de ver como impresionante en sus formas y colores”, según explica Arturo Boyra, licenciado en Ciencias del Mar y miembro de esta compañía.
Oceanográfica señala que “muy ocasionalmente, se ha avistado algún ejemplar perdido o moribundo fruto de algún encuentro con cetáceos por ejemplo. Son animales de aguas abiertas. Por la noche pueden acercarse a la superficie y descender por el día a los 250 metros de profundidad. Los machos son de apenas dos centímetros por lo que estos ejemplares grandes son siempre hembras que pueden alcanzar los 2 m de longitud. Como curiosidad especial, hay que destacar que puede utilizar tentáculos de carabela portuguesa a modo defensa. Ahora este individuo será objeto de estudio para conocer su dieta y otros datos y pasará a formar parte de la colección de zoología de la ULPGC para que el alumnado de Ciencias del Mar contemple estas maravillas”.
“La semana pasada presentamos la segunda edición de la Guía de Biodiversidad Marina de Canarias, una obra pensada para acercar las riquezas vivas a la sociedad. Con unas simples gafas y un tubo es mucho lo que se puede ver en nuestras aguas. Por eso hemos hecho un esfuerzo por juntar a más de medio centenar de especialistas para publicar una obra divulgativa con las 700 especies más comunes de nuestras aguas. Evidentemente este pulpo no aparece. Es la primera vez que lo vemos y quizá la última”, añade Oceanográfica.
“Lo de ayer fue uno de esos regalos que ofrece la naturaleza a quién sabe mirar. Para el resto un pulpo o un pez es ingrediente de caldero o simplemente basura para el contenedor. De eso se trata, de aprender a mirar, de aprender a valorar lo que tenemos. Canarias es un lugar privilegiado, te invitamos a aprende a mirar, a aprende a cuidar”, asevera finalmente.





























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