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Infractores pillados en una escombrera ilegal (Foto TA) Infractores pillados en una escombrera ilegal (Foto TA)

Telde, embarcada en una guerra sin cuartel contra los vertidos de escombros

La Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local ha incoado 124 expedientes en año y medio, pero abundan los reincidentes

direojed Lunes, 01 de Octubre de 2018 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- En un año y medio, los dos agentes de la Unidad de Medio Ambiente de la Policía Local han incoado 124 expedientes. Todos los infractores han confesado su culpa, pero la mayoría reincide.

 

Un simple trocito de papel roto, en el que alguien escribió un DNI, puede guiarles hasta descubrir al autor del vertido clandestino de toneladas de escombros en un enclave natural.

 

Así de simple, así de sencillo y así de real. Y si no que se lo pregunten a Rosendo Valido y a Luis Leandro Hernández. Ellos, con una foto medio borrosa, con la etiqueta raída de un hotel o con un trocito de chapa de un coche desguazado son capaces de localizar al más sibilino de los infractores.

 

¡Ríase usted de Horatio Caine y sus chicos de CSI! Los sagaces estadounidenses televisivos son un equipo de chapas al lado de estos dos agentes de la Policía Local de Telde que, con sus ardides, sus triquiñuelas y sus argucias, han conseguido retirar de los parajes naturales del municipio 230.000 kilos de vertidos de todos los tamaños, colores y olores.

 

Y eso sólo en el año y medio mal contado que lleva en servicio la Unidad de Medio Ambiente del cuerpo. Rosendo, senderista, alpinista y, sobre todo, amante y defensor del medio ambiente, detalla que en los últimos 18 meses, su compañero y él han incoado 124 expedientes contra otros tantos infractores que, curiosamente, han admitido su culpa.

 

«Cuando los sentamos delante y les exponemos las pruebas que tenemos contra ellos, siempre confiesan. No falla. Unos dicen que lo hacen por mala costumbre, otros por falta de tiempo... las razones son para todos los gustos y ninguna justificada».

 

A los dos compañeros les satisface atraparlos, pero la alegría les suele durar poco, porque la mayoría reincide y la zona que se limpió ayer, a los dos días aparece llena de porquería, otra vez.

 

Pero Rosendo no se amilana. «Hemos notado que la cantidad de vertidos ha caído mucho. Yo creo que en un 50%. Cada dos o tres días, recorro el municipio y lo compruebo todo. Los vertidos no son los que eran y creo que se debe a la labor disuasoria que realizamos. Aun así, nunca bajamos la guardia».

 

Puntos negros

Lo bueno que tienen los malos es que, por lo que parece, cuando le cogen gustillo a un lugar, lo convierten en su vertedero preferido.

El Barranco Real de Telde; Casa Álamo, en la linde del municipio con Ingenio; y la Sima de Jinámar son los escenarios preferidos de los que vierten sin tino porquería al medio ambiente del municipio.

 

Allí se ha encontrado de todo lo imaginable. Desde una urna con las cenizas de alguien, hasta motos acuáticas, pasando por cajas de pescado congelado o 9.000 kilos de sardinas. ¡Un desmadre! Rosendo no se lo explica.

 

Tres escombreras autorizadas

«En Telde hay tres escombreras autorizadas. Son antiguas piconeras que se rellenan con los residuos que van entrando y que, saco sobre saco, terminan levantando la misma montaña que en su día se vació. Allí puedes tirar una tonelada de escombro por 2,5 euros. No es caro. Pero les da lo mismo. Parece que les es mucho más cómodo deshacerse de la basura en el primer sitio diáfano que encuentran».

 

Y luego, a ver quien entra a vaciar saco a saco, a mover madera, a remover pescado podrido o a cortar el chasis de un coche, para dar con una pista que te lleve hasta el autor del desaguisado.

 

Pues sí. Los dos agentes hacen todo eso y mucho más, hasta que descubren al desalmado. «Siempre aparece algo que nos lleva de una u otra manera a alguna obra o a alguna empresa. La vigilamos durante días, camuflados en nuestro coche, hasta que corroboramos que, efectivamente, hemos dado con los responsables de los vertidos».

 

A Rosendo y a Leandro, a pesar de los cabreos por las reincidencias, su trabajo les llena, porque consideran que están frenando las ansias de los que incumplen la normativa.

 

No obstante, creen que sería necesario poner en marcha campañas de concienciación y de información para la población, como una medida para evitar la proliferación de vertidos. «Muy pocas personas saben que existen el punto verde y el punto limpio de Las Rubiesas, o las escombreras del Circuito Islas Canarias, la Sima de Jinámar y la subida de Maipez a Lomo Banco. Y así, si no lo conocen, nunca los utilizarán».

 

Ya lo dijo no sé quién: «El que no sabe es como el que no ve» y a ese el tortazo no se lo quita nadie.


Fuente: Texto de Blanca Esther Oliver/C7.


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