TELDEACTUALIDAD
Telde.- El ecologista Álvaro Monzón, miembro del grupo Turcón y también concejal en el Ayuntamiento de Telde con Más Por Telde, ofrece una reflexión sobre los retos del montañismo en el siglo XXI en su último artículo de opinión que TA reproduce. En él rememora su participación, el año pasado, en el congreso internacional sobre esta disciplina deportiva que tuvo lugar en Zaragoza y se pregunta si “este fenómeno social/deportivo/ambiental requiere de una pensada organizativa”.
Los retos del montañismo en el siglo XXI
Hace un año participé en el Congreso internacional de montañismo, celebrado los días 26, 27 y 28 de marzo de 2015, en la ciudad de Zaragoza.
En el singular Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, el congreso quería profundizar sobre los retos del montañismo en el siglo XXI. Fue un hito. Un encuentro sin parangón. El nivel de las exposiciones, conferencias, mesas redondas, participantes y público asistente, fue superior a cualquier otro evento celebrado en nuestro país. CIMA2015, (el acrónimo asignado) fue organizado por la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM), con el apoyo de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) y la Unión Internacional de Asociaciones Alpinas (UIAA), siendo el profesor de derecho, Dr. Don José María Nasarre, el Coordinador General.
A lo largo de esos tres días participaron unos 70 ponentes y 300 asistentes, procedentes de 15 países diferentes. Entre todos ellos, un servidor. Tuve el honor de participar con la presentación del proyecto Enmochilados de C7, como una iniciativa aceptada por el comité para la mesa de: desarrollo económico y la montaña.
Se acaban de publicar los libros de actas y ponencias, así como unas primeras conclusiones consensuadas. Restos, asignaturas pendientes, medidas, consejos y sugerencias que habrá que analizar con reflexión entre todos aquellos que nos dedicamos a esta actividad/deporte, que va en aumento y que –evidentemente- están en continuo debate.
Resumen de los retos:
Liderar un proyecto común que aglutine las nuevas modalidades deportivas junto con las tradicionales.
Adaptar las organizaciones a las demandas y necesidades de la comunidad montañera.
Promover la concienciación y la formación de los ciudadanos y de los organismos públicos en aspectos relacionados con el montañismo.
Prestar atención a la integración de niños y jóvenes en las actividades de montañismo.
Impulsar la homogeneidad de titulaciones de las distintas disciplinas que integran el montañismo.
Difundir mensajes claros que lleguen a toda la sociedad mediante los medios de comunicación.
Mejorar la accesibilidad a la montaña para personas discapacitadas.
Fomentar la relación y el intercambio con otras organizaciones que compartan espacio o intereses.
Potenciar el asociacionismo en todos los ámbitos del montañismo.
Potenciar la formación del montañero de alto nivel.
Fortalecer la coordinación entre las organizaciones de montañeros y las administraciones públicas.
Consolidar los deportes de montaña como motor de desarrollo de zonas rurales.
Contribuir a la innovación, calidad y seguridad de los materiales de montaña.
Demandar una producción de material de montaña medioambientalmente sostenible y socialmente responsable. Convertir las organizaciones de montañeros en un factor de protección del medio natural.
Colaborar con las administraciones públicas con el fin de obtener regulaciones pactadas.
Fomentar la diversificación de las zonas de práctica del montañismo para evitar una excesiva frecuentación.
Implicar a los expedicionarios y las organizaciones con la conservación medioambiental de las zonas de montaña.
Disponer de predicciones meteorológicas detalladas para zonas de montaña.
Impulsar "Observatorios de accidentes" e implantar protocolos de prevención y seguridad globales.
Sensibilizar y concienciar a la población sobre la importancia de la prevención y seguridad en los deportes de montaña.
Potenciar la formación específica en medicina de urgencia de montaña y técnicas de rescate y extender los sistemas médicos a las poblaciones de montaña.
Informar a los deportistas de los riesgos que conlleva una práctica deportiva incorrecta o desmesurada. Superar el hecho deportivo, procurando la solidaridad de los montañeros con los habitantes de las montañas.
Consolidar los refugios de montaña como instalaciones deportivas con vocación de servicio público y de apoyo a la población local.
Promover la homogeneidad de criterios para dar calidad a los senderos señalizados. Propiciar la calidad, seguridad y sostenibilidad del turismo activo.
27 medidas que, seguramente, serán pocas, toda vez que el aumento vertiginoso de las licencias federativas, el nivel de participantes en los senderismos (en plural), las carreras de montaña, el turismo rural, etc. ligado –todo- como un auténtico potaje canario, a las federación de montaña, me lleva a pensar que quizás este fenómeno social/deportivo/ambiental requiera de una pensada organizativa.
Álvaro Monzón Santana es ecologista y coordinador del proyecto La Mochila de Canarias7 (2010-2011) y de Enmochilados (2014-2015).

























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