Basura, basura y más basura. Los vecinos que transitan cada día las carreteras GC-80 y GC-810 –comprendidas entre el puente de los siete ojos de Telde y diferentes pueblos del Distrito Cumbre como La Solana, La Higuera Canaria, Valle San Roque o El Palmital– están cansados de ver desechos amontonados en los bordes de la carretera cada vez que van o vienen del centro de la ciudad.
Los vecinos de la Higuera Canaria y los barrios adyacentes llevan años pidiendo limpiezas a fondo y periódicas de esta vía al Cabildo de Gran Canaria, institución a la que pertenece el cuidado de las mismas. «Hace años que repetimos con insistencia el histórico abandono que sufren ambas vías. Son más de 8 kilómetros de asfalto con un tratamiento muy curioso y desigual», estiman desde Plataforma por la fibra, un colectivo vecinal que nació hace varios años con el objetivo de luchar para que todos los barrios de Telde pudiesen disfrutar de la fibra óptica, pero que a día de hoy trabaja para mejorar el estado de los pueblos, sobre todo de los más descentralizados.
La queja de esta agrupación se centra en los escasos trabajos de limpieza que se llevan a cabo en estos tramos, pues, en este caso , los residentes sí están satisfechos con el estado del asfalto, que, en su gran mayoría, se encuentre en buenas condiciones gracias a las revisiones rutinarias.
Sin embargo, el asunto de la limpieza es todo un problema. « No cabe más porquería en las cunetas y orillas. Nos pasamos hasta dos años con tramos de la carretera sin limpiar», exclaman sin entender la hoja de ruta que guía al ente insular para adecentar su red viaria.
«Nunca hemos visto que se ejecute una limpieza completa de esta red viaria. Según hemos ido observando, el trabajo se realiza por tramos alternos una vez al año. Cepillan 300 metros y dejan 500 sin barrer. Seguidamente vuelven a limpiar un kilómetro de tramo y vuelven a dejar otros 300 metros con basura. Así sucesivamente», aseguran desde la plataforma.
«Como ejemplo, podemos citar un tramo de aproximadamente 1.000 metros que va desde el cruce de La Higuera Canaria hasta el barrio de La Solana, y otro tramo, de solo unos 200 metros, entre la Vuelta de López y la Finca de San Rafael, los cuales llevan varios años sin limpiar y las pruebas son evidentes», exponen.
Daños colaterales
Los residuos son de todo tipo. Desde matojos, tuneras o hierbajos que están próximos a invadir la carretera, hasta latas, bolsas, cartones o envases de plástico que se amontonan durante meses. Este último tipo de restos es claramente el más perjudicial, pues en tiempos de lluvias fuertes, como ha sucedido en la Isla en varias ocasiones durante este año, estos son arrastrados por el agua hacia los barrancos, desembocando en el mar, con todo el perjuicio que ello conlleva para la vida marina y el medioambiente.
«Cierto es que una pequeña parte de los usuarios de la vía no han sido educados correctamente –atisba la organización vecinal–, pero las instituciones algo deberían hacer para mantener un servicio mínimo de limpieza, por los que alguien seguro está cobrando y, evidentemente, no está realizando de manera eficaz», critican.
La mayor incógnita para la plataforma es: «¿Existe realmente un control sobre las empresas que realizan este desastroso servicio de limpieza de carreteras?». Sin esperar a su respuesta, solicitan a los entes responsables que eliminen esta desoladora estampa de desidia y falta de higiene y se ofrezca el mismo mimo que se presta en las carreteras más frecuentadas, donde, ahí sí, reina la pulcritud.
Fuente: Canarias7 / Texto: Juan Pérez.





























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