Hoy es el día mundial del turismo y el objetivo fundamental de Canarias debe ser multiplicar los beneficios del sector que tira de la economía de las islas. Está claro que nos ha sacado de la miseria, pero seguimos siendo pobres. Nos ha modernizado, pero no ha logrado el reparto de beneficios y tampoco ha servido para que todos los sectores crezcan junto a él. El turismo tira de todo indirectamente, pero no directamente y esto conlleva una explicación:
Vamos a ver, la mayor parte de los beneficios del turismo se quedan fuera de Canarias. Cierto es que cada vez tenemos más empresas alojativas de capital canario, pero ahí no está lo realmente representativo. Quienes se llevan la mayor parte de los beneficios son, los turoperadores, las compañías aéreas y las grandes cadenas hoteleras de fuera. Venden fundamentalmente viajar y hospedar, además del todo incluido, pero eso ayuda poco, salvo empleo en su mayoría de baja calidad para los canarios.
Hay que ver al turista como un residente que consume en un tiempo limitado, que no solo quiere sol y playa, como sus padres, sino vivir experiencias. Para ello se le debe ofrecer y vender, bienes y servicios. El turista tiene que salir de los hoteles a caminar, a hacer deportes acuáticos, a recorrer la isla, a consumir productos locales, a salir de paseo en bicicleta, a comprobar cómo se hace el gofio o a visitar una cabaña de baifos etc.
Las cadenas hoteleras tienen que llenar sus despensas con productos de las islas, eso tirará de la agricultura y de la industria local. Incluso deben comprar servicios a nuestras empresas de renovables o de inteligencia artificial. Se tienen que ver obligados a ello, con barreras técnicas o con la medida que quieran. Damos el sol y playa gratis y solo nos llevamos las propinas. Y todavía hay quién ataca a las viviendas vacacionales, para evitar repartir los beneficios del turismo. Ese sí es un elemento que consigue saltarse a los turoperadores, que consigue hacer realidad la economía circular, transformando al turista en consumidor que compra en tiendas, restaurantes, supermercados y termina consiguiendo una renta para las familias.
No hace falta crecer más en número de turistas, sino que dejen más dinero por persona en el territorio, consumiendo y ampliando sus estancias, con el fin de rebajar la huella de carbono. Esa idea multiplicadora, la sigue repitiendo el experto, fundador de la primera facultad de turismo del mundo en Brasil, el lanzaroteño Domingo Hernández Peña, con mucha razón. Insisto, tenemos que multiplicar los beneficios del turismo a toda la sociedad canaria. Esto tiene que dejar de ser un negocio de pocos y mayoritariamente de fuera.



























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