Ayer se iniciaba en Las Palmas de Gran Canaria la primera Conferencia sobre soluciones al conflicto del Sáhara organizada por el Movimiento Saharaui por la Paz y antes pudimos escuchar en la Ser a su líder, un ex-ministro saharaui hasta 2017. A este encuentro asistieron saharauis que dejaron el Frente Polisario y políticos socialistas en activo o no. Zapatero, Bono o López Aguilar, estuvieron en una isla que ha apoyado históricamente el referéndum de autodeterminación que marcaba la ONU y que han pasado décadas y no se ha producido.
La mayoría de los saharauis llevan cerca de 50 años en el desierto, en condiciones terribles, que no hace falta relatar y con un poder internacional que no ha sabido o querido hacer realidad la consulta y unos actores, Marruecos y el Frente Polisario, que no se han puesto de acuerdo ni en el censo para decidir quienes votan. Hoy muchos saharauis que salieron de los campos de Tinduf no han quieren regresar y muchos de los líderes del movimiento se han salido del Polisario y de la postura histórica y quieren analizar otra solución, que puede pasar por la autonomía y la vuelta a casa.
Por mucho que opinemos, nosotros no estamos en el desierto, no podemos entender ese sufrimiento y si se debe mover la solución a otra opción más realista. Vistos los apoyos con los que cuenta Marruecos, sobre todo el de Estados Unidos, Alemania, Francia y ahora España, abogando por la autonomía y la indiferencia de las Naciones Unidas, está claro que la solución justa que es la independencia, se aleja.
Ante este panorama y si se deben analizar, o no, otras soluciones, es muy fácil verlo desde la playa de Las Canteras tomando una caña de forma confortable. Aquí quién debe decidir es solo el pueblo saharaui, libremente. Algunos apuntan ir hacia la Real Politic, valorando la autonomía marroquí con la vigilancia de la ONU y otros no salirse de la posición inicial de Referéndum y mientras que este castigado pueblo, que vive a duras penas gracias a la ayuda internacional, siga en el desierto.
Los unos y los otros tienen sus razones. Todo el mundo tiene derecho a cambiar de posición, porque las cosas también se mueven. Las razones para el cambio de postura no pueden ser, como ayer nos decía el ex-ministro de defensa José Bono, porque Marruecos ha cambiado totalmente con Mohamé VI, que es una hermanita de la caridad, que respeta los derechos humanos, eso no se lo cree nadie. Tampoco se cree nadie que en los campamentos de Tinduf sigan todos en la posición del Polisario y que allí están todos en la misma postura. De eso nada.




























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