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Depresión/TA. Depresión/TA.

Yo también tuve depresión y ansiedad. Hay que hacer algo ya

TA ofrece una reflexión del sociólogo José Carlos Martín Puig

direojed Miércoles, 15 de Diciembre de 2021 Tiempo de lectura:

Hace unas horas conocíamos el suicidio de la actríz Verónica Forqué. Hoy, que la causa de tal hecho fuera su depresión, copa los medios de comunicación por doquier. Mañana, se volverá a pasar página, porque ni el suicidio ni la depresión, siendo hechos muy extendidos en nuestra sociedad, nadie los quiere abordar como se debe.

 

 Quien sufre un cáncer hoy, tiene el tratamiento médico y la empatía social necesarias para poder superarlo. Quien padece un trastorno del ánimo y su correspondencia en la quimica de su cerebro, no. Quien hoy padece depresión se lo calla o lo sobrelleva en soledad, lo sobrevive en medio de una indigencia de los sistemas de salud y cierto estigma social que son pavorosos. Si te duele el físico te tratan, si tu dolencia es grave te hospitalizan y si tu vida peligra no se escatiman medios, al menos sobre el papel, para salvarte. Con la depresión, la ansiedad, los ataques de pánico, la respuesta del sistema sanitario canario y español es tercermundista, la profesional muy mercantilizada y gremial y la de los propios enfermos roza el miedo al estigma y callan. 

 

Qué gran paradoja ésta, el que nos quieran salvar de un "bichito" con letalidad baja, pero que satura nuestras UCI, pero al mismo tiempo centenares de miles de personas en Canarias padezcan un trastorno mental (que no enfermedad) y mueran en vida o se suiciden sin que nadie diga ni haga nada de verdad. Nos consideran prudentes, maduros y solidarios si nos vacunamos contra el covid para que no suban contagios y muertes, pero sin embargo, no quieren que sepamos la escandalosa cifra de "contagios" de depresión y ansiedad que existen y sus miles de muertes por suicidio. Mascarillas para no morir de Covid, pero vendas en los ojos y tapones en los oidos, para no afrontar esta pandemia global que mata en vida.

 

Una persona que sufre depresión no es alguien "de bajona" , como otra con trastorno de ansiedad no va con tilas y "relajándose". Reducir estos males a ese nivel es un atentado contra la inteligencia, un monumento a la ignorancia, pero sobre todo un acto muy irresponsable, porque hay vidas y familias en juego. En un país en donde un tratamiento contra un "bichito", ha llegado hasta activar un Estado de alarma y todas las prioridades de las instituciones del Estado, es inconcebible que dolencias muy reales y generalizadas como las mentales, se mantengan a un nivel de abandono casi delictivo, por inacción u omisión de socorro de muchos. ¿Cientos de proyectos, millones de euros en recursos, red en crecimiento exponencial para evitar la lacra intolerable de la violencia de género y sin embargo absoluta dejación para esas otras "muertes en vida" que significan estar "enterrados en el armario" de las dolencias psicològicas?. No vale con que las farmacias dispensen antidepresivos sin receta o que simples médicos de cabecera mantengan durante años los ansiolíticos. No vale con que quien tenga 250 o 300 euros al mes pueda pagarse un psicólogo privado y que necesite ese dinero para comer, quede abandonado a su cronificación. Como no valen tiritas para una hemorragia, tampoco valen sólo los discursos en los parlamentos y partidos, o los pésames cuando otra persona famosa se termina quitando la vida y mil anónimos ni en estadísticas aparecen. Esto no va de duros ni blandos, de manuales de autoayuda, de soluciones facilonas, porque un cáncer ya contraido no se arregla con más música clásica y alimentación vegana. La superchería y lo placebo mejor dejarlos para los que ven el dolor de otros como una invención, hasta que les toca.

 

Yo tuve una depresión en una etapa de mi vida y una ansiedad voraz la acompañó. No se lo desearía a nadie. Entiendo muy bien a quien, viéndose en esa ciénaga y con este total desamparo por parte del sistema, decide poner fin a su vida. Vivir así no es siquiera sobrevir. Es estar muertos en vida. Doy gracias a que nunca pasó por mi cabeza esa "eutanasia", pero hoy, con más razones por lo vivido en propias carnes, exijo a toda la sociedad en su conjunto que tome medidas ya contra esta emergencia. Tenemos que vacunarnos contra este estigma y contra esta anomalía que significa que centenares de miles de personas, mueran en vida en esta sociedad. El que piense que está libre de esta "pandemia" no es "cuñado" negacionista, es un ignorante que cualquier día se "contagiará" y maldecirá su prepotencia, la de creerse inmune a este otro mal real. 

 

Descansa al fin en paz Verònica Forqué. Paz, vida y soluciones ya!!, para quienes en estos momentos sufren de esta ! "pandemia del ánimo" que está absolutamente desantendida por quienes de tantas cosas nos dicen salvar. 

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