Cientos de peregrinos visitaron ayer el Cristo de Telde en la basílica de San Juan, en el día en el que, por tradición, se celebra la subida de la imagen a su hornacina en el altar mayor.
Sin embargo, este año, al igual que ocurrió en 2020, esta talla americana del siglo XVI no ha dejado de presidir el impresionante retablo barroco de la nave central del templo, rompiéndose de nuevo el ritual de cada 12 de septiembre de bajar al Santo Cristo con el objetivo de que, durante 10 días, permaneciese en una urna de cristal móvil para estar más cerca de sus fieles. Las restricciones sanitarias debido a la pandemia disuadieron de llevar a cabo los diferentes actos, permaneciendo únicamente el pregón como evento no religioso.
Ni siquiera la sentida procesión por las calles del barrio pudo celebrarse. Lo que sí se sucedieron durante todo el día de ayer fueron las correspondientes misas.
Los feligreses rezaron al Cristo para que este año sea el último de tan cruel lejanía, puesto que ya añoran la oportunidad de besar la efigie o acariciarla con los más variados objetos, desde rosarios a prendas de ropa, como han hecho siempre cada mes de septiembre. Y lo hicieron con un comportamiento ejemplar, como lo llevan realizando el año y medio que la sociedad lleva ya de crisis sanitaria. Sin aglomeraciones, utilizando mascarilla, respetando la distancia y siguiendo el resto de normas sanitarias a pies juntillas. A la altura, como siempre, de las circunstancias.





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.140