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Telde.- Yurena Santana montó hace 16 años su barbería en San Juan, la única regentada por una mujer. Lo hizo por vocación, pero su trabajo la ha convertido en un ejemplo de empoderamiento femenino.
Cuando a los 21 años Yurena Santana decidió continuar con la tradición familiar y montar su propia barbería, no pretendía ser ejemplo de nada. Pero lo es. Nieta, hija y hermana de profesionales del cuidado del cabello y la barba, simplemente quiso dedicarse a lo que había mamado durante toda la vida, y a día de hoy es la única barbera que existe en Telde.
Porque, a diferencia de su madre, no abrió una peluquería dedicada a mujeres, sino que orientó su negocio casi exclusivamente al género masculino. Después de seis años de aprendizaje junto a su hermano en la barbería Olivier, dio el salto y montó en solitario su propio salón en San Juan. «Lo llamé Rebeco porque así es como se conoce a la familia de mi padre, y como quería enfocarme a los hombres preferí no usar un nombre femenino», detalla Santana, quien ahora se erige con orgullo como un símbolo del empoderamiento de la mujer en la ciudad, según informa Ronald Ramírez en un reportaje publicado en Canarias7.
Y eso que los inicios fueron complicados, porque además de ser una mujer en un mundo de hombres, su rostro aniñado le confería menos edad de la que realmente tenía. «Era un comienzo desde cero porque aunque llevaba ya años de experiencia, no me llevé a los clientes de mi hermano. Había gente que entraba en la barbería y al ver que era yo, una niña, quien les iba a coger, se marchaban», desvela Yurena, cansada de explicar a los curiosos que no estaba cuidando la barbería mientras su padre o el dueño estaban fuera, sino que era ella la única jefa. Pero no se desanimó, continuó arreglando el pelo y la barba a aquellos que no se dejaban llevar por las apariencias, y gracias a su talento y destreza con las tijeras se fue ganando una reputación en el barrio. «Me han llegado a decir que nunca se habrían imaginado que una mujer les dejase tan bien», relata la barbera.
Y después de 16 años ha logrado normalizar, al menos en San Juan, que sea una mujer la que recorte la barba de los hombres. «He conseguido una clientela fiel y me he convertido en la confidente de muchos de ellos. Me siento cómoda y nunca me he arrepentido de mi decisión», relata sobre su trayectoria. Aunque reconoce que, ya no de manera tan explícita como cuando empezó, pero que sigue generando en ocasiones cierta desconfianza entre los que entran por primera vez a su salón. Una sospecha que, incluso, a veces viene por parte de las propias mujeres. «Hay a quienes no les gusta o no entienden que sus novios o maridos vengan aquí a cortarse el pelo y es una pena porque nosotras somos las primeras que debemos contribuir en esa igualdad», amplía con criterio Yurena Santana.
Contribuyendo al cambio
En cualquier caso, esta barbera nota el cambio de mentalidad que se ha ido produciendo en el barrio desde sus inicios hasta ahora. Y se siente enormemente orgullosa de haber puesto, aunque haya sido casi de casualidad, su granito de arena. «Nunca pensé que pudiera ser un ejemplo, pero si mi recorrido sirve para que otras vean que ser mujer no debe suponer una limitación para hacer lo que una ama, es fantástico», resuelve.
Porque ella es una mujer muy comprometida con la igualdad de género. Hoy, igual que para muchas, no es un día cualquiera para Yurena, y desde su salón Rebeco seguirá demostrando cada día que no hay empleos de hombres, igual que tampoco hay otros exclusivamente de mujeres. «De pequeña era muy femenina pero me gustaba jugar al fútbol y los deportes de chicos, y tenía que hacerlo a escondidas porque no estaba bien visto. Sin embargo, ahora tengo una hija y desde que nació le he enseñado que ella, como su madre, puede hacer lo que quiera», determina una mujer que, navaja en mano, seguirá contribuyendo al empoderamiento femenino. Cueste lo que cueste.


























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