TELDEACTUALIDAD
Telde.- Los vecinos de la segunda fase del Valle de Jinámar alzan la voz para advertir de un grave problema de filtraciones de agua que llevan sufriendo desde hace años y que, aseguran, compromete la estabilidad de sus edificios.
Las escorrentías que se forman en la ladera aledaña a la calle Fernando Sagaseta y que desemboca a los pies de los bloques de viviendas de la segunda fase dañan los cimientos y muros de carga de los edificios y también provocan grietas en las fachadas y en otros elementos estructurales.
Una situación que vienen poniendo de manifiesto desde hace tiempo y para la que ninguna administración les da una solución. Además, también solicitan mejoras en la accesibilidad y denuncian problemas de insalubridad a raíz del desbordamiento de las canalizaciones destinadas a recoger las aguas pluviales.
Problemas de filtraciones de agua dañan las estructuras de los edificios
Desde hace varios años los edificios de la 2ª Fase de Jinámar soportan filtraciones de agua desde la ladera de tierra de la calle Fernando Sagaseta, las cuales hacen que la humedad en las estructuras amenace seriamente a la estabilidad de los edificios y locales.
Las humedades estructurales que se presentan están siendo probablemente el origen de graves problemas en la edificación, ya que estas humedades hacen que se pierda solidez en los muros de carga y afecte directamente a la seguridad de edificios, locales y viviendas. "No sirve simplemente con pintar las fachadas de los edificios, que es importante sí, pero problemas como estos hay que solucionarlos de inmediato", dice una vecina de la zona.
De no atajarse inmediatamente este problema, los asentamientos de los cimientos, muros de carga y las grietas en fachadas, facilitarán la entrada de más humedad a la estructura, favoreciendo la corrosión de las armaduras, cuyos resultados pueden llevarnos a grandes problemas como la rotura y desprendimiento de material en elementos estructurales tales como vigas, pilares y muros, y estos pueden derivar en roturas y desprendimientos en fachadas, paredes y techos, llegando a declarar los edificios inutilizables por su alta probabilidad de derrumbe.
"¿Hasta cuándo tenemos que esperar? ¿Se necesita una tragedia para empezar a tomar medidas?", son las preguntas que se oyen a voces entre los vecinos.
Y es que la humedad que se genera asciende por las paredes y termina no sólo afectando revestimientos exteriores, sino también el interior, donde acaba aflorando en yesos, escayolas, grietas, goteras, inundaciones, manchas de humedad, mohos, bacterias, malos olores y podredumbre. Esta situación hace que los locales, principalmente, se vean como primeros afectados haciendo un completo destrozo de ellos, y los comercios que siguen abiertos ya no ven cómo solucionar un problema que les desborda. Una situación lamentable donde la solución no está en manos de los vecinos sino en una administración que continúa pasiva y descoordinada, como si no fuera con ellos.
Escasez de rampas y luz para acceder a sus casas
¿Hace cuántos años se edificaron estos edificios? Pues desde entonces nadie asume que hay necesidades de atención a las personas que no pueden subir escaleras para llegar a sus casas, y para ello tienen que recorrer, desde donde aparcan sus coches o desde la parada de guaguas a su portal, más de 300 metros ya que sólo existe una rampa en la escalera central y otra en uno de los edificios al final de la calle, sin mencionar las necesidades de urgencias de ambulancias y bomberos, y no sólo eso, sino que tienen que hacerlo prácticamente a ciegas ya que la iluminación en rampas y pasillos es prácticamente inexistente, transmitiendo una sensación de completo abandono. ¿Es mucho pedir que de una vez se solucionen los accesos y se facilite la luz a estos vecinos?
Un foco de infecciones por los continuos atascos de arquetas y desbordamiento de aguas pluviales
Si cada dos meses tiene que ir un servicio para desatascar y vaciar los canales desde las arquetas que rebozan, evidentemente es que algo no va bien, pero la solución tampoco llega y los vecinos se ven con este problema mes sí y mes también. Un foco de infecciones para los niños que juegan en los alrededores y una imagen de otro tiempo en pleno siglo XXI. Es como si fuera algo normal, y no lo es, lo que sí sienten los vecinos es que es vergonzoso y que debe ser solucionado con urgencia.
Ahora están pintando los edificios sin prestar atención a todos estos problemas y se pregunta el vecindario. "¿Serán capaces de darle color a las fachadas y no atender los verdaderos problemas que tienen los vecinos? ¡No! ¡Hasta aquí hemos llegado!"










































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