MENSA SANTANA
Muy señor mío: Permítame que le robe parte de su ya en sí escaso y precioso tiempo, pero me urge decirle algunas cosas que creo que es su deber conocerlas, y porque así de paso pongo voz a las personas que piensan como yo y no se atreven a manifestarlo, bien sea por miedo, por vergüenza o por desconocimiento. Añado que quería contactar con usted hace tiempo, pero por diferentes motivos no he podido hacerlo hasta ahora y también porque he creído que es el momento más indicado.
Empiezo diciéndole que la semana pasada tuve que comunicar con una trabajadora de la Concejalía de Servicios Sociales, o “antisociales” como la llamo yo, aunque eso es lo que menos importa en estos momentos; lo más importante es que esa trabajadora que mencioné más arriba después de atenderme por teléfono no muy amablemente por cierto, algo que no había ocurrido en ocasiones anteriores tratándola personalmente, pues siempre hemos tenido un trato de lo más cordial.
A punto de finalizar esa conversación telefónica, le hice un comentario sobre una noticia suya que había aparecido en la prensa y le dije que ya le escribiría algo, a lo que ella me contestó de una manera poco asertiva y muy nerviosa que “ella no me iba a permitir que yo hablara mal de su Jefe, o sea , de usted , ni de sus compañeros , fueran del partido que fueran”, palabras textuales, repito , y sigo ,“y que si quería hablar con usted que pidiera cita con él” , o sea, con usted.
Eso “de no te lo voy a permitir lo repitió no una, ni dos, sino hasta cuatro veces ante mi estupor, pues jamás pensé que un trabajador municipal o no municipal, un político, ni el mismo mismísimo Rey que me lo pidiera, me fuera a hablar de esa manera; lo único que acerté a decirle es que yo no iba a nombrarla, pues el comentario era para usted. Nos despedimos no muy amablemente por cierto y no he dejado de pensar en ese tan desagradable asunto en toda la semana. Era lo que me faltaba por oír en esa “jaula de grillos…”
Yo deduzco que se ha se ha implantado el Feudalismo en Telde y no solo en sus dos Concejalías, pero la de Servicios Sociales es una de las más importantes y necesarias en cualquier municipio y ningún usuario de los que acuden a ella debe sentirse humillado , ni coartado , ni se le debe dar un trato vejatorio por los que trabajan en ese edificio y sus satélites y mucho menos en los tiempos que corren que ya bastante tienen con acudir a ese lugar , sobre todo a los que lo hacen por primera vez y que para muchos es como ir al paredón, como para mí, por ejemplo, pero mientras mi situación sanitaria, social y económica persista seguiré acudiendo e informando a quienes no están enterados de lo que se puede conseguir si reúne los requisitos que les exigen , que para eso está y es mi deber como ciudadana.
En mi ignorancia y buena fe, creía que me iba a pedir disculpas (tiempo ha tenido de hacerlo) , bien fuera por teléfono o por correo electrónico que ambos los conoce, pero no, se ha quedado calladita y no ha contactado conmigo, y es que eso de pedir disculpas u ofrecer que es el término correcto, no se lleva, algo que sí hago yo si cometo un error , tanto es así que durante nuestra conversación me disculpé varias veces porque hubo un malentendido y al ella aclarármelo me disculpé; no se me caen los anillos por rectificar, pero hete aquí que mal que le pese a ella yo sí voy a decir a decir lo que pienso de esa Concejalía de la cual es usted cabeza visible junto con la de Deportes; de cómo funciona la segunda me guardo la opinión , pues no sé con exactitud cómo la dirige , pero me consta que muchos y muchas trabajadores de ambas quieren expresarlo, pero por miedo, por no ponerse a mal con sus compañeros o por otros motivos que prefiero callar, ellos también se callan…
Como el Artículo 20, punto A) de la Constitución me ampara para expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción, pues yo voy a hacerlo:
Esa señora me dice que no hable mal de sus compañeros; que se quede tranquila, solo voy decir lo que pasa con algunos de ellos; solo la verdad y que quede claro que no son todos, pues tengo una relación cordial con la mayoría.
Si empiezo por la señora telefonista- recepcionista y según el día que tenga que casi todos suelen ser malos, te trata como una auténtica basura, te insulta o te corta el teléfono. Yo he optado por no hablar si es ella la que contesta, pues siempre tiene alguna mala respuesta que dar y en lugar de serenarme, lo que ocurre es que me pone más nerviosa cuando solicito una información; todo eso lo saben los “de arriba” o los que tienen una ocupación diferente, porque yo me he encargado de decírselo y ellos también tienen problemas con esa señora, lo que se callan porque no quieren ponerse a mal con los pocos que se lleva bien…
Si un administrativo comete un error que me perjudica, también me quejo y lo digo, pues estoy en mi derecho; añado que son los menos y si una administrativa de las últimas que entraron no sé con qué criterio, hace lo propio, también lo digo porque sigo con ese derecho que me asiste y que nadie me va a quitar. Ya he vivido dos dictaduras, la de Franco y la familiar y una tercera por ser mujer y créame si le digo que una cuarta no voy a vivir por culpa de unos trabajadores agradecidos, ya que ellos también se quejan de que trabajan mucho y que están agobiados , pero no se atreven a decirlo; les animo a que se manifiesten, pues el callarse redunda en un perjuicio para su salud y también para el usuario o usuario que acude allí ,aunque estoy segura de que no lo harán…una baja tal vez solucione el problema, momentáneamente, claro, pues el problema persistirá...
Mi dignidad está por encima de todo y no hay nadie que me la quite por mucho que se empeñe; no porque trabajen para la Administración, en este caso para la más cercana , cual es el ayuntamiento, tienen más razón que yo y además cobrando un sueldo muy bien remunerado con dinero público.
Me dice esta señora que pida hora para hablar con usted…tiempo perdido. La he pedido solo una vez; me dan para las nueve de la mañana, le pregunto a la recepcionista que si ya usted está atendiendo ,me dice que sí, de malas maneras como es costumbre en ella y claro , como usted tiene el despacho en el piso de arriba y yo no puedo subir las escaleras, empieza a atender a todos los usuarios que van llegando y a mí me deja para la última, dos horas más tarde baja , porque me quejo, claro , pero no solo, sino con su asesora. ¿Es que los políticos tienen prohibido hablar con los usuarios y usuarias si no están acompañados? El caso es que me atendió siempre mirando el móvil por si recibía una llamada urgente; lo que hacen todos, vamos; la asesora anotó mis datos y me preguntó que qué quería como si fuera un tendero, vamos. ¿Que qué quiero yo? Tantas cosas que usted puede hacer y que tanto necesitan, necesitamos, todos los que acudimos a esa Concejalía, o sea, tener una vida digna y un trato del que al menos podamos salir de esa entrevista con un buen sabor de boca y algo esperanzados.
Le sugiero que de una buena vez elimine las barreras arquitectónicas de los edificios públicos, no solo las físicas, sino también las psicológicas, pues son ustedes los que tienen que dar ejemplo; de hecho, algunos de los trabajadores de ese edificio ya se ha caído por las escaleras; no creo que en tanto tiempo que lleva gobernando no se le haya ocurrido instalar un ascensor, pero claro, está muy ocupado con la de Deportes que no le queda tiempo para la de Servicios Sociales.
Usted es un político que no goza de buena fama por su gestión y que junto con otros compañeros y compañeras de gobierno utiliza los medios de comunicación y las redes sociales para fotografiarse y subir sus fotos solo con el fin de que el público en general conozca sus “logros”, algo con lo que yo no estoy de acuerdo y ya lo he manifestado en varias ocasiones, pues me recuerda la Dictadura de Franco y ese NODO que teníamos que tragarnos antes de empezar una película y que yo le nomino como “teldenodo.com” lo que no hace cuando las cosas van mal ni con la gente que lo está pasando realmente mal , y le repito, no solo usted sino también el resto de sus compañeros de gobierno y la oposición para intentar corregir los desaciertos que el gobierno comete en perjuicio de la ciudadanía teldense y que cometerán ellos cuando lleguen a gobernar...va por turnos.
Yo le sugiero que se plantee su dimisión y se dedique a la docencia que para eso tiene una de las profesiones más bonitas que existen, por no decir la más bonita de ellas y que de hecho me han hablado muy bien de usted en su faceta como docente, pero …¿Qué digo? Los políticos no dimiten, solo los que tienen tres dedos de frente o les obligan sus superiores a marcharse muy diplomáticamente porque no comparten sus opiniones o decisiones. Seguirá cobrando dinero público pero muy bien empleado por cierto, pues su labor sería la de enseñar, como dije más arriba y ahora me reitero, muy encomiable.
Podría añadir algunas cosas más pero no quiero cansarle ni ocuparle más tiempo del que ya le he hecho perder y también porque está usted muy ocupado con la otra Concejalía, pues lo que es con la de Servicios Sociales la tiene muy abandonada y eso lo notamos los que tenemos que acudir allí, pues soluciones muy pocas, solo parcheos y más parcheos y en estos tiempos, lo que se necesitan son soluciones y a ser posible, cuánto antes mejor. Le recuerdo lo de la Ordenanza y le ruego ponga todo su empeño, por favor; los que sabemos que está en trámite, estamos deseando que se apruebe, lo he repetido hasta la saciedad. Haga algo por lo que se pueda recordar su paso por el Ayuntamiento de una manera positiva haciendo lo imposible para que se apruebe de una buena vez, por favor.
Y ya con su permiso me retiro no sin antes decirle que me gustaría no tener que volver a esta Concejalía, pero lamentablemente tendré que hacerlo, pues no sé si se tomarán alguna represalia por el hecho de hacer público un acontecimiento que, no creo que haya sido el único pero que sí espero que sea el último por el bien de todos y todas las personas que tenemos que acudir a ella, esa que usted de una manera muy peculiar, dirige, o no.
Atenta y respetuosamente, una ciudadana que defiende sus derechos y pone voz a los que no saben o no pueden hacerlo; eso sí, con la esperanza de que le dé un lavado de cara a ese edificio y a lo que se “cuece” allí dentro.
Mensa Santana es ciudadana de Telde.


























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