JUAN JIMÉNEZ
Hay mensajes que quisieras no recibir, que te cuesta encajarlos y te dejan de piedra, reflexivo, lleno de recuerdos inundando la memoria. Así fue el comprometido momento en que ayer sonó el teléfono comunicando la partida hacia un largo viaje del amigo José Luis González Ruano. Nos dejaba pleno de ideas y proyectos.
Mi primer encuentro con José Luis fue en una de las cadenas humanas que convocaba el incipiente Movimiento Ecologista La Garita Azul (MEGA); ahí estaba el activista que se movía de una orilla a otra de la playa para conseguir unir manos y conciencias por un océano limpio y sin vertidos. Vendrían otros encuentros y la satisfacción de conocer a nuevos colaboradores.
Los que le hemos conocido sabemos de su capacidad de organización, trabajo e ilusión. Persona de convicciones firmes a la vez que dialogante y conversador. Otra de sus etapas fue la radiofónica, donde su voz y reflexiones llenaron largo tiempo las ondas.
Siempre le reconocimos su don de comunicador y divulgador, desplegando durante largos años una labor apasionante de escritor de temas ambientales, con registros tan variados, desde la divulgación de espacios naturales a la poesía, la novela o el libro de viajes, lo que el llamó “una educación oceánica”. Su definición de hombre de mar le acompañó a lo largo de sus años vividos, gran parte de ellos en su La Garita, amada y cercana, a la que siempre regresaba de sus aventureros viajes. Surgirán desde ahora propuestas de reconocimiento a su persona y a su obra; desde la sencillez de algo tan cotidiano como lo que tantas veces realizó José Luis, me atrevo a proponer una cadena humana de afectos y recuerdo en su apreciada playa de La Garita.
De su dinamismo social y académico da fe su formación como economista y sus estudios de Antropología. Librero y editor convirtió su pasión por los viajes en una librería especializada, Azulia, a la vez que editor de sus propias ediciones literarias y la de otros autores.
Muy de seguro que la semblanza y los recuerdos podrían continuar en múltiples relatos de la vida diaria, de la relación personal de aquello que forma la amistad, los afectos y la admiración. También es momento para dar ternura y solidaridad a esposa, hijos y familiares en esta inesperada despedida.
José Luis, seguiremos encontrándonos en la grandeza del azul océano. Mientras tanto, nos queda tu obra y tu recuerdo.
Juan Jiménez Alemán es miembro del colectivo ecologista Turcón (Telde).


























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