GAUMET FLORIDO
Ya estaÌ. Ayer se consumoÌ la tragedia que barruntaban Abascal, Casado y Arrimadas. Las fuerzas arribistas que destruiraÌn España han llegado al poder.
Ahora nos gobernaraÌn socialistas radicales, comunistas, filoterroristas y demonios varios. IroniÌas aparte, tanto histrionismo, sentido o impostado, resultariÌa hasta entretenido si no fu era por los riesgos que entraña de cara a una sociedad cada vez maÌs polarizada e intransigente con el que opina diferente.
Muy al contrario de lo que escenificaron los que estos diÌas invocaron a los dioses frente a esta supuesta barbarie, hoy España sigue siendo España. Es obvio, muy obvio, pero dado el escenario catastrofista que han aventurado, no estaÌ de maÌs recordarlo. Y es que resulta que el que asumiraÌ la presidencia del Gobierno central, Pedro SaÌnchez, fue elegido ayer por el Parlamento, en estricto cumplimiento de lo que dispone la ConstitucioÌn, y por el voto a viva voz e individual de diputados elegidos en unas elecciones democraÌticas y supervisadas por la ley y por los propios partidos.
¿DoÌnde estaÌ entonces la trampa? Una democracia no solo es el imperio de la ley, la soberaniÌa popular y la separacioÌn de poderes. TambieÌn es auÌn maÌs democracia si hay alternancia en el poder. En otras etapas gobernaron los conservadores. Ahora le toca a las fuerzas de izquierda. ¿Le deslegitima que se apoye en independentistas? Es que tambieÌn son España, guste o no guste, y a miÌ, ya les digo, no me gustan. Desprenden un tufo supremacista que me repele, pero mientras no recurran a la violencia, sus ideas son tan legiÌtimas como la suya o la miÌa. Es maÌs, y dados estos mimbres, quizaÌs la España que refleja este gobierno de coalicioÌn entre PSOE y Unidas Podemos, necesitado ademaÌs del apoyo de un muy heterogeÌneo grupo de socios poliÌticos, responde mucho mejor a la realidad de un paiÌs, que, por otra parte, siempre ha sido diverso y plural. Aquella España una, grande y libre de los tiempos de la Dictadura no solo era una gran mentira, sino una imposicioÌn alimentada por la represioÌn y la censura.
¿Con queÌ legitimidad algunos se arrogan el derecho a repartir carneÌs de español? ¿O se adueñan de la bandera, o de lo que representa la Jefatura del Estado? Lo que tenemos que recuperar es el espiÌritu de convivencia y de respeto, por parte de unos y de otros, de las derechas, pero tambieÌn de independentistas catalanes y vascos, instalados en la confrontacioÌn y en la falta de respeto a las instituciones. Por eso comparto la apelacioÌn de IÌñigo ErrejoÌn al tendido de puentes, a la supresioÌn de la poliÌtica de bloques que paroÌ al paiÌs y al fin de la exaltacioÌn del odio al otro. Y eso pasa por reconocer que este Gobierno, guste o no, es tan legiÌtimo como todos los que han pasado en democracia. Merece una oportunidad. Por miÌ la tiene.
Gaumet Florido es periodista y redactor el diario Canarias7.




























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