TELDEACTUALIDAD
Telde.- Después de un año de intenso trabajo, Antonio Santana, conocido cariñosamente como El Virula, finalizó el mismo día de Reyes los trabajos de montaje de su museo etnográfico en un local de la antigua Gerencia del Valle de Jinámar.
En su página de Facebook, El Virula muestra su satisfacción por la terminación de los trabajos de restauración y exposición del museo. Ha colgado un video que TA reproduce en el que expone “algunas cositas” para deleite de sus seguidores.
Santana comenzó a coleccionar objetos cuando sólo contaba con 8-9 años. Comenzó con cajas de fósforos y llaveros y desde entonces no ha parado de atesorar todo tipo de artilugios. Los hay de valor cuantificable, como 78 relojes, buena parte de ellos de bolsillo, pero los hay también, la mayoría, de un valor sentimental y etnográfico imposible de tasar. Está el sombrero destartalado y como roído que su suegro, fallecido hace ni se sabe, se empeñaba en ponerse mientras cuidaba sus plataneras. O la bicicleta que los hermanos Silva, una desaparecida tiendita de San Antonio, usaban para los servicios a domicilio de entonces.
Santana calcula que debe atesorar más de 5.000 objetos, buena parte de los cuales ha podido reunir en un local cedido por el Ayuntamiento en la Gerencia de Jinámar que ahora El Virula quiere abrir a la visita de los colegios.
"Todos estos años los he tenido guardados en cajas y era una pena porque nos hablan de nuestra historia, de la de la gente normal, que podríamos enseñar a los chiquillos". De hecho, quiere donarlos al Ayuntamiento.
El museo expone decenas de cámaras de fotos, cuadros antiguos, cámaras de vídeo de la época de maricastaña, todo el arsenal de herramientas de una carpintería de las de antes, discos de vinilo, útiles antiguos de barbero, pesas, ejemplares del periódico El Caso, botellines de cerveza, planchas de hierro, algunas para calentar con vapor, arados y hasta una cocina de dos fogones de alcohol con más de 100 años. Y la curiosidad de dos baifos siameses.
A Antonio Santana, vecino de San Antonio y muy conocido porque regentaba, en ese mismo barrio, el pintoresco Cafetín El Virula.






































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