TELDEACTUALIDAD
Telde.- El Cabildo les cerró su acceso desde la GC-1 y les aleja del mundo. Un ganadero y cuatro familias de Bocabarranco piden una solución, una situación que denunció TELDEACTUALIDAD la pasada semana. El aviso les llegó ayer, cuatro días después del corte.
Llevaban una vida entera entrando y saliendo a sus casas y empresas por el mismo sitio. Un acceso a Bocabarranco, en Jinámar, desde la GC-1. Pero, de la noche a la mañana, el viernes pasado, y sin aviso previo, unos operarios del Cabildo les colocaron una valla y les bloquearon el paso. «Y búsquense ustedes la vida», cuenta el ganadero Heriberto González que le dijo uno de ellos.
Atiende 600 animales que no sabe ahora si podrá seguir cuidando. «¿Usted cree que eso es una respuesta?», se quejaba este martes Rosa Suárez, vecina de este lugar y dueña de la casa más antigua, calcula que de 200 años, de los tiempos de su bisabuelo. «Queremos un acceso digno, ¿o es que no tenemos derecho?, pagamos impuestos y no tenemos casi servicios», apostilla Leticia Torres, que vive con Santiago Rivero al final de la calle, según se detalla en un reportaje de Gaumet Florido publicado por Canarias7.
Son afectados por el cierre. Hay cuatro familias, un ganadero y dos empresas. Y se quejan de que nadie les alertó. El área de Carreteras del Cabildo actuó a raíz de un escrito de la Guardia Civil, del 20 de junio de 2018, en el que se advertía de la «peligrosidad» de este acceso. Un informe técnico insular, fechado el 5 de octubre, compartió ese criterio e instó a vallarlo. Y en un documento del 26 de noviembre el Cabildo avisó al Ayuntamiento y, a su vez, le pidió que informara a los afectados. ¿Cuándo? Este martes, cuatro días después del cierre. Ahora los vecinos tienen 10 días para alegar. A toro pasado.
«¿Peligrosidad? El único accidente que hubo ahí fue una vez un camión que iba a entrar a lo mío y volcó para adentro», se queja Heriberto, que desde que tiene 5 años está viniendo a esta granja. «Los que me traen los piensos y la alfalfa se me niegan a meter el camión por el barranco; el de la leche va a intentar traer el coche pequeño, pero el que me recoge los animales muertos no, ¿dónde los echo? ¿En la pista?».
En el Cabildo también aluden a que cuando llueve la tierra de ese camino acaba en la pista y supone un riesgo para los coches. «¿Y eso lo paran con una valla? ¿A quién quieren engañar?», se ríe Heriberto. Soledad Barrera advierte de que estas familias llevan aquí varias generaciones. Y que hay incluso niños viviendo. «Cuando llueva y corra el barranco, ¿qué hacemos? Nos quedamos aislados», se lamenta Santiago Rivero, de 37 años, criado también aquí. «Y la ambulancia tampoco va a poder meterse por ese camino», añadía Soledad, preocupada porque de un día para otro los han dejado arrinconados, como si sus vidas ni sus casas no valieran nada.
Santiago subió el mismo viernes al Ayuntamiento y entregó una instancia de queja. El lunes lo intentó sin éxito Rosa. Tienen claro que el consistorio ha de buscarles una alternativa. No los puede dejar tirados. Algunos están optando por un camino que sale de La Estrella pero que es privado. Un parche ante tanta indiferencia por parte de la administración.
Fuente: Texto de Gaumet Florido/Canarias7.































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