GAUMET FLORIDO
Fue concejal en los estertores de la dictadura y hasta 1979. Y luego repitioÌ experiencia en democracia, en los 80. PresidioÌ el PP de Telde y le tocoÌ ejercer de oposicioÌn. Se llama Francisco Artiles y mañana el Ayuntamiento le pone su nombre a una calle.
Aquella decisioÌn, adoptada en 2011, recibioÌ el apoyo unaÌnime de la corporacioÌn local. Y no fue por compromiso, ni por postureo. Artiles representa a una generacioÌn de poliÌticos, y los habiÌa en todos los partidos, que se han revelado como hechos de otra pasta. HabiÌa semillas negras, y tambieÌn excepciones a la regla, pero por lo general aquellos otros poliÌticos locales de los 80 eran mucho menos dependientes del artificio y del marketing que los actuales.
Y aunque parezca un contrasentido, dado que veniÌan de donde veniÌan, y todaviÌa podiÌan quedar rescoldos de rencillas enquistadas durante el franquismo, eran tambieÌn maÌs abiertos al debate y al consenso. Mucho menos sectarios. Es maÌs, Artiles cuenta que teniÌa, y tiene, buena relacioÌn con algunos de los que eran sus grandes adversarios. «Hoy la poliÌtica local estaÌ muy politizada». Esa es su forma de decirlo, con el talante empaÌtico y diplomaÌtico que le ha granjeado tantas simpatiÌas en Telde.
A miÌ me gusta ir un poco maÌs allaÌ. A mi juicio, la poliÌtica local de hoy en diÌa es de cartoÌn piedra, es un decorado artificial de postureo ideoloÌgico vacuo que se distrae en la poleÌmica buscada y en la crispacioÌn populista. No seÌ si Artiles lo sabe, porque ya no frecuenta tanto los plenos de lo que eÌl llama la casa de todos, pero ahora los concejales, maÌs que intervenir en el debate, lanzan soflamas, usan sus discursos como poses publicitarias, estudiadas para el aplauso faciloÌn del puÌblico amigo, que, por cierto, es el uÌnico que suele venir a las sesiones.
A la gente comuÌn no le interesa lo maÌs miÌnimo lo que alliÌ se debate, porque, primero, es mentira que haya debate. Los votos los traen programados desde casa. No le dan oportunidad al diaÌlogo o al consenso, y para colmo, caen en el quiero y no puedo. Confunden un pleno de pueblo con una caÌmara de diputados porque al final hablan maÌs del sexo de los aÌngeles que de lo que sufre la calle. Les encanta escucharse a siÌ mismos, pero se escuchan poco entre ellos. OjalaÌ cambie.
Gaumet Florido Medina es periodista y redactor del diario Canarias7 en Telde.


























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147