TELDEACTUALIDAD
Telde.- Echarse el sacho al hombro y recorrer a pie varios kiloÌmetros por senderos y barrancos; distribuir los litros a golpe de cantonera; sisar minutos de aquiÌ y allaÌ para cuadrar las horas de servicio; controlar mentalmente quieÌn, cuaÌndo y cuaÌnta recibe; soltar alguna mentirijilla, para que nadie pierda los nervios mientras espera ver llenarse su acequia; mediar en discusiones de regantes... y mil tareas maÌs.
Una labor inmensa e intensa. Dura. Sin horario. Sin diÌas de fiesta. Un trabajo que se resume en dos palabras: dar agua o, para los lomomagulleros: dar vida, relata la periodista Blanca E. Oliver en una información que este viernes publica el diario Canarias7.
La figura del ranchero sigue siendo esencial en este barrio, cuyos habitantes no pueden escribir su biografiÌa sin que en sus paÌginas aparezca una acequia.
«Yo creciÌ jugando en sus orillas. No teniÌamos agua de abasto y las mujeres del pueblo lavaban alliÌ. Mi madre me llevaba con ella y todos nos reuniÌamos alrededor de ellas. Era nuestro punto de encuentro, la extensioÌn de nuestra casa». A Juan Martel, actual alcalde accidental de Telde y antiguo ranchero, se le ilumina la cara cuando echa la vista atraÌs y no puede evitar sonreiÌr al recordar aquellos tiempos.
«Mi vecina Conchita me jaloÌ de los pelos el diÌa que me caiÌ a la acequia y el agua me llevaba. Si no es por ella, yo no estariÌa aquiÌ». Y si no es por ella añado yo, nunca habriÌa hecho de esa misma acequia, el escenario de su puesto de trabajo.
EÌl es uno de los cuatro rancheros de la Heredad del Valle de Los Nueve que han dado los pistoletazos de salida a las 49 traiÌdas del agua que ya ha vivido Lomo Magullo. Este domingo, la celebracioÌn maÌs ancestral del barrio cumpliraÌ sus bodas de oro.
Allá por 1968...
SebastiaÌn LoÌpez SaÌnchez, Chano LoÌpez, ya fallecido, nutrioÌ la primera traiÌda del agua, este domingo haraÌ 50 años.
Por aquel entonces no habiÌa tuberiÌas en los campos lomomagulleros. La masa de agua superaba los 100 litros por segundo y eÌl debiÌa distribuirla, a golpe de ingenio y buen hacer.
Era un amante de la vida, analfabeto voluntario y amigo de sus amigos que, a veces, usaba una moto de pequeña cilindrada para recorrer la ruta que haciÌa a diario.
Miguel SaÌnchez PeÌrez, Miguelito SaÌnchez, tambieÌn desaparecido, fue su sucesor en abrir la espita de la mayor fiesta pasada por agua.
Dio sus primeros pasos en este mundo trabajando en las galeriÌas que teniÌa la heredad en el Barranco de Los CerniÌcalos y poco despueÌs, se convirtioÌ en ranchero.
Juan Martel Santana es el tercer mosquetero y protagonizoÌ su primera traiÌda en 1986. Hoy es concejal, pero, en su juventud, quiso ser ranchero «porque me gustaba este mundo». AsiÌ de simple.
No teniÌa moto. Con un coche ni soñaba, asiÌ que recorriÌa cada diÌa a pie los doce kiloÌmetros de su extenso puesto de trabajo: el territorio que une el Valle de Los Nueve y el Barranco de Los CerniÌcalos.
Y llegó la tubería
«Al principio me costoÌ. No es faÌcil calcular en tu cabeza los minutos que das a cada regante. Para los litros teniÌamos la caña, con la astilla a siete centiÌmetros que nos marcaba los diez litros, y los distintos huecos de las acequias, por los que calculaÌbamos la cantidad de agua que saliÌa cada finca. Fue difiÌcil, pero me acostumbreÌ».
Recuerda que una vez se vio apurado. «BajeÌ a Los CerniÌcalos y luego no podiÌa subir. Me agobieÌ y me senteÌ en el fondo del barranco, pensando en que mi familia se iba a asustar. Me calmeÌ, me dormiÌ y, al rato, conseguiÌ subir. Fue un momento malo, pero puedo decir que fue una de las mejores de mi vida».
SebastiaÌn SaÌnchez SuaÌrez, conocido jocosamente como el mentiroso del barrio, es el actual ranchero y daraÌ el agua de la 50 traiÌda.
Es el moderno. El que trabaja con tuberiÌas... aunque esteÌn medio vaciÌas. O sea, como eÌl asegura; «El trabajo sigue siendo igual de duro e incluso peor, porque a menos agua, maÌs problemas».
Por eso tiene que engañar, entre comillas, para sortear a quien le pide maÌs minutos o que le suministre antes que al vecino. «Casi podriÌa decir que engaño por obligacioÌn y las viÌctimas me entienden». Y es que, al final, las aguas vuelven a su cauce... y nunca mejor dicho.
Homenaje esta noche en Lomo Magullo
Los cuatro seraÌn homenajeados hoy por sus vecinos, que valoran el trabajo de vital importancia que han ejercido y auÌn ejercen por el intereÌs general del barrio.
En la Noche de las Tradiciones de las fiestas, que se celebra en la plaza de Lomo Magullo, la directiva del Patronato de Fiestas El Manantial les entregaraÌ un recuerdo, como reconocimiento a la labor trascendental que han desarrollado por todos los lomomagulleros.
SebastiaÌn LoÌpez
Protagonista de la primera traiÌda, compaginaba este trabajo con las labores agriÌcolas y ganaderas. Daba cuenta con su reloj en la mano de cuaÌndo cogiÌa y cuaÌndo soltaba un regante el agua.
Miguel SaÌnchez
El segundo ranchero que surtioÌ de agua las traiÌdas. Fue un hombre con un gran sentido del humor, muy amigo de gastar bromas. TrabajoÌ en la eÌpoca en la que hubo maÌs caudal.
Juan Martel
Todos sus recuerdos son buenos. Para eÌl, lo mejor era que haciÌa lo que le gustaba, conociÌa cada rincoÌn del barrio y a cada vecino, y coÌmo ejercitaba su mente constantemente.
SebastiaÌn SaÌnchez
Este domingo, llenaraÌ la acequia de la 50 TraiÌda del Agua. Del cuartero, a eÌl le ha tocado ser el ranchero con tuberiÌas, pero soÌlo con 7 litros por segundo. No lo tiene faÌcil.
Fuente: Texto de Blanca Esther Oliver/Canarias7.






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