GAUMET FLORIDO
No es faÌcil pronunciarse sobre casos tan sensibles como el de Juana Rivas. Primero, por la materia de la que se trata; segundo, por la controversia generada, con opiniones polarizadas en exceso, y tercero, por la propia complejidad de lo sucedido. Pero, al margen de todas estas consideraciones, si hay algo que me choca de la sentencia que acaba de fallar el Juzgado de InstruccioÌn nuÌmero 2 de Granada es su dureza.
El magistrado condena a Juana Rivas por dos delitos de sustraccioÌn de menores, es decir, por llevarse a sus dos hijos de su residencia familiar en Italia, y le impone cinco años de prisioÌn y la privacioÌn de la patria potestad por un periodo de seis años respecto de estos dos niños. TambieÌn le condena a indemnizar con 30.000 euros al padre y expareja suya, y a pagar las costas.
De entrada, y pese a que auÌn hay gente que no lo ve asiÌ, es evidente que Juana Rivas no actuoÌ bien. MaÌs allaÌ de que estuviera cargada de razones y de que presupongo que lo que ella buscaba era, por encima de todo, proteger a sus hijos, esos fines no pueden estar por encima de la ley, ni de la obligatoriedad de cumplir los mandatos judiciales. Fueron reiterados los fallos en los que se le instaba a poner a los niños a disposicioÌn de la administracioÌn, pero Juana Rivas se resistioÌ, empujada tambieÌn por una, a muy juicio, poco responsable ola de respaldo nacional que la jaleaba y la invitaba a la insurgencia, de la que, por cierto, solo tendraÌ que responder ella. Todos aquellos que la animaron podraÌn volver ahora a coger las pancartas y salir a la calle a apoyarla, pero la que ha sentado en un banquillo y la que se expone a prisioÌn es ella.
Dicho esto, no comparto el fallo. Me parece un precio demasiado caro. Ya no entro a valorar, porque no entiendo, si por ese delito le corresponden dos o cinco años de caÌrcel, pero veo desmesurado que le quiten la patria potestad de los pequeños, y menos auÌn durante seis años. En la praÌctica puede suponer que madre e hijos no se puedan ver, que pierdan el contacto. ¿Y doÌnde estaÌ el derecho del menor? ¿No se les acaba condenando tambieÌn a ellos? Si se castiga a Juana por hurtar los hijos a su padre, ¿tiene sentido hacerlo ahora con su madre? ¿QuieÌn repararaÌ ese daño?
Gaumet Florido es periodista y redactor de Canarias7 en Telde.



























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