ABEL A. DÍAZ
Es probable que la importancia de un hecho o una situación dependa, en gran medida, del observador; aunque lo que realmente convierte algo, a priori insignificante, en trascendente son las consecuencias que de ello se derivan. Esta es la reflexión de la que parto en relación a los acontecimientos que en estos días han tenido lugar en torno a la imagen que el buscador google presentaba como fotografía de Telde.
Soy consciente de que muchas personas consideran poco importante el hecho de que la imagen de un desahucio fuera la central que google ofrecía del municipio y, por tanto, innecesaria cualquier acción que se hiciera con el objetivo de cambiarla, sin embargo, a poco que se analice las consecuencias que esto generaba, se entiende que bien merecía la pena un pequeño esfuerzo para transformarlo.
Confluiremos en la inconveniencia de que la imagen del desahucio fuera el escaparate al que millones de usuarios en todo el mundo tuvieran acceso al solicitar información de nuestro municipio. Como es lógico, se quiere dar la mejor cara del término municipal a todo aquel que requiera información. Puede parecer superfluo, pero en un lugar como Canarias, en el que tantas familias y empleos dependen del turismo, no es una cuestión trivial esforzarse en ofrecer la mejor imagen. Por otro lado, la triste realidad de los desahucios es un lacra que ha afectado a miles de ciudadanos de nuestro país, y contra lo que debemos luchar con determinación, fuerzo y, sobre todo, unión.
Otra de las consecuencias que se derivan de este hecho, es la que especialmente me afecta en la dimensión emocional y me pregunto: ¿es justo que una familia deba ver sometida su desgracia personal a tal exposición pública? Comparto la importancia de dar visibilidad a las injusticias con el objetivo de crear conciencia y promover cambios, pero no es el caso ni el objetivo que perseguía esta foto en aquel contexto.
No es una gran proeza, que junto al equipo de mujeres y hombres que conforma la Federación de Colectivos de Telde, Fedec Telde, aportara mi pequeño grano de arena a cambiar ésta situación. Es simplemente un empeño por cuidar los detalles, por tomar acción en las oportunidades que se nos ofrecen para cambiar las cosas, en las grandes y en las pequeñas. Es, a lo mejor, un mucho de romanticismo para todos los que amamos el municipio en el que hemos nacido y desarrollado nuestras vidas, y que, a pesar de todo lo que hay que mejorar, le damos el puesto que se merece, lo defendemos y lo mostramos con orgullo.
Abel A. Díaz Martel es presdiente de la Federación de Colectivos de Telde.


























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