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Sábado, 11 de Abril de 2026

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La acera ha sido recientemente rebajada, pero no está a ras de suelo y es una barrera para la silla (Foto Borja Suárez /C7) La acera ha sido recientemente rebajada, pero no está a ras de suelo y es una barrera para la silla (Foto Borja Suárez /C7)

El Valle de Jinámar, un barrio no apto para personas con problemas de movilidad

Las barreras arquitectónicas tejen toda una red de obstáculo que dificulta el día a día para los que padecen alguna discapacidad física

Dojeda Domingo, 27 de Marzo de 2016 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- Jinámar se ha convertido en un territorio hostil para el discapacitado, un campo de minas para las sillas de ruedas, donde, para rizar el rizo, sigue habiendo barreras allí donde han invertido para cumplir la ley y eliminarlas. Los vecinos piden medidas al Ayuntamiento.
 
La pregunta se la hace todos los días uno de los tantos usuarios discapacitados de las calles de Jinámar. «¿De qué sirve que se hayan gastado un dinero en rebajar una acera si sigue suponiéndome un obstáculo y me obliga a contar con alguien que me empuje la silla?». Se lo cuestiona siempre que le toca cruzar la calle Lomo de las Brujas para acceder a la Gerencia de Jinámar. Hace poco que el Ayuntamiento bajó el nivel del bordillo, pero en lugar de escuchar a los residentes (se quejan ellos) y dejarlo a ras de suelo, le mantuvieron una altura de 2 o 3 centímetros que sigue representando una barrera para la silla, según publica en su edición de este domingo el periódico Canarias 7 en un reportaje del periodista Gaumet Florido.
 
«El dinero invertido no ha servido de nada cuando lo que se busca con la eliminación de barreras es que el discapacitado pueda moverse solo sin necesidad de ayuda y a la vista está que en esta y en otras calles de Jinámar no lo han conseguido. Si alguien me tiene que empujar la silla, me da igual que el bordillo tenga 10 centímetros que 5». Aseguran estos afectados que no les convenció, en absoluto, la justificación de los técnicos municipales. Les explicaron que la obligación de «enrasar el encuentro entre calzada y acera» es para obras nuevas de urbanización, pero que a veces no puede cumplirse en las zonas urbanas ya consolidadas, porque, si no dispone de vías de drenaje, podrá dar lugar a inundaciones o encharcamientos del paso para peatones que lo dejan, por tanto, impracticable. Los vecinos insisten en que en el texto refundido de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad se explicita que hay que dejar las vías en condiciones de máxima accesibilidad y así no lo están.
 
Incumplimiento de la Ley
Si la guagua no llega a la acera... Nadie respeta que es una parada, la del centro de salud. Si la guagua no puede acercarse a la acera, no puede extender la plataforma para discapacitados
 
Vandalismo
Hay señal y plaza reservada, pero si no la ven... Otro caso típico. La señal existe y la plaza reservada para discapacitados, también. Pero si la quitan y la ocultan... Así lleva meses. Nadie la coloca.
 
Mala planificación
Paradas de guaguas con barreras. Los discapacitados precisan de que las paradas de guagua cumplan ciertos requisitos para poder usarlas. Esta directamente se ubica en un parterre.
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