TELDEACTUALIDAD
Telde.- El abogado y exasesor municipal Carlos La-Chica ha realizado en su columna de opinión 'Con la venia', en el programa El mostrador de Ezequiel López (Radio Faycán), un satírico análisis de la realidad de nuestro país. El letrado aborda cuestiones como la actualidad política o el consumo de telebasura por una parte de la sociedad.
Con la venia
(10 de febrero de 2016)
Carlos La-Chica Pareja
Saludos Ezequiel y estimados radioyentes, con la venia:
Con los diputados de Podemos fuera del gallinero del Congreso, la infanta Elena sentada en el banquillo y los titiriteros apologistas de la violencia y el terrorismo con pie y medio fuera de prisión, pareciera que quedasen resueltos todos los problemas en este país, pero pese al alborozo generalizado me temo que no sea así, y no es que yo sea de natural pesimista, precisamente.
Sin duda tenemos una tendencia asombrosa para despistarnos con estupideces superlativas y emplear nuestra energía en los asuntos más fútiles (hasta la última gota de sangre si fuera menester), mientras que las cuestiones de verdadera enjundia nos pasan completamente desapercibidas, y así nos luce el pelo.
Está claro que esta perniciosa afición de darle importancia a lo que realmente no la tiene es uno de los factores que ha influido en que estemos donde estamos, es decir, a la cola de Europa y con un montón de carencias que nos hace casi imposible pensar en colocarnos entre los más aventajados de esta clase que se llama mundo globalizado.
Así, mientras que en las naciones punteras se preocupan por fortalecer sus economías, mejorar sus sistemas educativos y la calidad de vida de sus ciudadanos, aquí se nos va la vida en inventarnos nuevas naciones que proclaman su independencia, desgañitarnos en pro de una república que presunta e infundadamente se pinta como la solución definitiva a todos los males patrios, o proponer una vuelta al marxismo de principios del siglo pasado como fórmula política innovadora.
A la par que continuamos ensimismados en tan altos debates, nuestros pensionistas son de los que menos cobran de toda Europa, la tasa de paro sigue por las nubes y las nuevas generaciones de españolitos reciben una de las peores educaciones del mundo.
Añadamos a lo anterior una buena dosis de fútbol, una porción generosa de telebasura y otro tanto de alguna nueva afición que nos haga parecer más chachis y modernos (nos metemos a blogueros, nos apuntamos en alguna asociación contra el maltrato de los micos en la polinesia oriental o nos ponemos a hacer taichí, entre otras posibilidades infinitas) y tenemos listo el esperpento de lo que somos hoy por hoy.
Con este panorama, ¿a quién le extraña que estemos como estamos?...., como diría alguno por ahí, hasta bien nos va para lo que realmente podría ser. Soy consciente de que generalizar no es justo, pues no todo el mundo funciona con estos esquemas, pero en líneas generales es lo que percibo y no me lo puedo callar. Cambiar la receta es cosa nuestra, así que manos a la obra.
Buenas tardes y muchas gracias.



























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